Medio Ambiente

Humedal Jaboque: Patrimonio Arqueológico de Bogotá

27 ago CI.- En el humedal Jaboque ubicado al costado norte del Aeropuerto Internacional El Dorado, en la ciudad de Bogotá, localidad de Engativá se encontraron veinte monolitos -bloques de piedra- puestos por los Muiscas de la antigua Baqatá en alineación con la constelación de Escorpión y las etapas de la Luna y el sol, según geólogos para el manejo natural de las siembras y los movimientos de las aguas del río y el ecosistema del humedal.

El humedal o chucua Jaboque, cuyo nombre significa tierra de abundancia o tierra de leños es el segundo ecosistema con mayor extensión en la capital después del humedal Tibabuyes -Juan Amarillo-. Se encuentra catalogado como un área importante de conservación de las aves de Colombia y el mundo.

Según estudios, los antiguos habitantes de Baqatá, hoy conocida como Bogotá, trajeron de las montañas del Majuy, en Cota, piedras únicas que fueron colocadas en el humedal de forma cuidadosa y en alineación con la constelación de Escorpión. Jaboque, además de ser el lugar de asentamiento de los muiscas, fue su santuario ceremonial, su observatorio astronómico y territorio sagrado.

Son veinte en total los monolitos, pocos se mantienen en pie en su posición original. Durante las investigaciones arqueológicas que se dieron, se reconoció que varios han sido movidos o modificados de su posición y espacio, otros están cubiertos por el agua y la vegetación, y algunos están desaparecidos.

Además de los monolitos en el humedal han encontrado una serie de caminos construidos por los muiscas para la labranza denominados camellones. Los camellones son montículos construidos con la naturaleza misma, fueron hechos para la agricultura y la siembra en territorios inundables, y para servir como caminos de comunicación dentro del humedal.

Los canales que se encuentran al lado o en medio de los Camellones eran usados para la pesca, el manejo del agua y para proteger los cultivos de las heladas. Estas estructuras, según aerofotografías, tenían cinco patrones diferentes: ajedrezado, longitudinal, abanico, paralelo y espina de pescado.

Lo anterior hace que Jaboque además de ser patrimonio natural sea también un patrimonio arqueológico e histórico de la ciudad, según habitantes de los alrededores del humedal “Los monolitos son muestra tangible de nuestra historia cuyo valor es incalculable”.

A pesar del valor patrimonial del humedal los habitantes de la localidad de Engativá han denunciado en varias ocasiones algunas intervenciones que han realizado constructoras privadas con el aval de la Alcaldía e instituciones como la empresa de acueducto y alcantarillado de Bogotá, quienes “han ejecutado obras sin tener en cuenta el conocimiento cultural, histórico y ancestral de la Tierra de la Abundancia, y han afectado gravemente este patrimonio bogotano, aunque la ley 397 de 1997 habla de la protección del patrimonio arqueológico como muestra tangible de nuestra historia Su valor es incalculable” afirmó el movimiento Yo Soy Humedal.

CI DA/FC/27/08/18/16:00

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