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Fuentes rojas en Medellín: “¡Estamos matándonos, señores!”

14 ago. CI.- El rojo simboliza el amor, la pasión, la sangre… la muerte. Durante los siete meses que han transcurrido de este año se han registrado 300 asesinatos en Medellín. Militares en las esquinas de los barrios y el sonido de las balas en las noches -o a plena luz del día- han sido parte del paisaje de distintos barrios de la ciudad durante el último mes.

El domingo 30 de julio, cuatro fuentes del centro de la ciudad amanecieron teñidas de rojo: San Antonio, Parque Bolívar, Pies Descalzos y la del Teatro Pablo Tobón Uribe. Maira Duque, una de las activistas que llevó a cabo esta acción, asegura que esta buscaba “detonar el debate acerca del incremento de los homicidios. Además, queremos hacer un llamado al alcalde de Medellín para revisar el plan integral de seguridad y convivencia porque el enfoque de seguridad, evidentemente, no está dando resultados”.

Robledo, La Candelaria y Castilla son algunas de las comunas con mayores índices. En gran parte de los casos registrados la población más afectada han sido los jóvenes habitantes de barrios periféricos. Sin embargo, Oscar Gómez Heredia, Comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, afirma que “aquí a la gente de bien no la asesinan, a los que están matando son a aquellos que tienen problemas judiciales”, naturalizando estos hechos.

Ante este acontecimiento el Alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez, expresó su preocupación frente al costo que implicaría cambiar el agua teñida, la cual se pintó con anilina vegetal no contaminante. Esto representaría un costo aproximado de 3 millones de pesos lo cual representa 0,00009291% del Plan Operativo Anual de Inversiones. Esta cifra se encuentra muy por debajo del 1% de la totalidad del presupuesto anual.

Según la Funeraria San Vicente, un solo entierro cuesta hoy en día alrededor de 4 millones de pesos, o sea, un millón más de lo que costó cambiar el agua. Si se tienen en cuenta los 300 homicidios que han ocurrido a lo largo de este año, serían alrededor de 1200 millones de pesos destinados a este ritual. Mucho más que los 3 millones por los que se preocupó el alcalde.

Con el fin de hacerle saber a la administración que una vida vale más que una suma de dinero, el mismo colectivo de personas que realizaron la protesta decidió asumir el costo de reemplazar el agua de las fuentes invitando a los ciudadanos a dar un aporte voluntario. “Vivimos en una ciudad en la que todo justifica que haya una muerte, hasta robar unas gafas. Lo que nosotros planteamos es que absolutamente nada justifica una muerte”, concluye Maira Duque.

CI AZ, LG, ND/PC/14/08/17/8:01

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