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[Filipinas] La guerra contra la droga es una cruenta cortina de humo

31 ago CI. – En el 2016 el pueblo de Filipinas tenía esperanza de avanzar en las negociaciones de paz con el Frente Nacional Democrático de Filipinas que reanudaron en agosto 2016 en Oslo. Sin embargo, se hablan de 25.000 muertos en los últimos dos años, lo que el gobierno ha llamado “guerra contra la droga”. Julia Marcelo, coordinadora para América Latina de La Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos –ILPS-, conversó con Colombia Informa en su paso por Bogotá.

Filipinas es un país constituido por 7.000 islas. Fue colonia española y luego estadounidense, hasta su independencia formal en 1946. El país ha conocido varias guerras de liberación de distintos pueblos indígenas, originarios, minorías étnicas y sectores sociales, entre los cuales está el Frente Nacional Democrático de Filipinas – FDNF- que incluye al Nuevo Ejército del Pueblo –NPA- según sus siglas en inglés, quienes son potente guerrilla en la región nacida en el 1968.

Por otro lado, Filipinas ha vivido varios procesos de paz cuyos acuerdos han carecido de implementación satisfactoria. El último ejemplo es el del Frente Moro de Liberación Islámica –FMLI-, que desembocó en el 2015, el nacimiento de una nueva guerrilla, después del incumplimiento del acuerdo de paz del 2014. Actualmente, el país está bajo influencia estadounidense, quienes tienen altos intereses militares en la región, principalmente en el mar de China.

Colombia Informa: ¿Cómo ha sido el movimiento social en Filipinas?

Julia Marcelo: Tenemos un movimiento bastante desarrollado desde los 60’, un proceso de diferentes luchas. Por supuesto el movimiento campesino; 75% de la población de Filipinas de 110 millones de personas son campesinos en su mayoría sin tierra, entonces la lucha por la tierra es una de las principales. Las luchas de los trabajadores por su derecho a sindicarse son muy importantes, la lucha de los profesores, estudiantes, maestros y de la pequeña burguesía es una lucha que tiene un papel muy importante, tramite la ideología y la concientización de la población en general. Tenemos luchas de otros sectores de la sociedad, la de los pequeños comerciantes, abogados de derechos humanos, defensores de derechos humanos, religiosas, indígenas, mujeres y casi todos los sectores de la población filipina.

La elección presidencial en 2016 de Duterte había generado esperanzas, sin embargo las denuncias de los últimos años contrastan con lo esperado. ¿Qué ha sucedido?

Cuando los filipinos eligieron Duterte en 2016, él se proclamó como progresista de izquierda, era estudiante del profesor exiliado Jose María Sison, apoyó movimientos de izquierda, entre otros. Al inicio abrió espacios democráticos, de hecho asignó tres personas de sectores de izquierda a su gabinete. Pero inmediatamente se convirtió en un dictador, impuso la ley marcial en Midanao en el sur de Filipinas donde hay una lucha muy fuerte de los indígenas en contra las empresas mineras.

Entre Julio de 2016 hasta marzo de 2018 hay 141 asesinatos extrajudiciales bajo el gobierno de Duterte. Esta guerra contra la droga ya dejó 25 000 víctimas, que no son los jefes de la droga, son pequeños usuarios en la calle, son víctimas del mismo sistema. De hecho se está analizando que esta “guerra contra la droga”, es una pantalla de humo que esconde sus propios intereses en el negocio de la droga, su hijo mismo está involucrado en este negocio.

Duterte se convirtió, o siempre fue un presidente ecléctico que es muy inconsistente con sus palabras, no le importa expresar su voluntad de matar, declaró públicamente por ejemplo que si Hitler mató 3 millones de judíos y hay 3 millones de drogadictos, no importa los puede matar. “Yo quiero disparar a las vaginas de las mujeres armadas en la guerrilla de izquierda”, dijo de manera tan vulgar y tan pública. Así es el presidente. El movimiento de la izquierda no tiene ninguna ilusión de que algo positivo vaya a pasar con el presidente.

Los diálogos de paz se reanudaron en agosto 2016, iban a retomar los acuerdos incumplidos en materia de Derechos Humanos de los 90’ y empezar una ronda sobre acuerdos económicos. Sin embargo los diálogos parecen estar paralizados. ¿Cómo van los diálogos?

La izquierda sigue con la esperanza que él vuelva a abrir los diálogos de paz, él ya canceló todo, pero nunca por escrito, solo ha cancelado sistemáticamente las reuniones. Pero el Frente Nacional Democrático de Filipinas que es el frente más amplio que incluye el Partido Comunista de Filipinas, el Nuevo Ejército del Pueblo –NPA-, ejército clandestino de Filipinas, y todas las organizaciones revolucionarias representadas por el frente mantienen la esperanza que vaya a regresar a la mesa de diálogos de paz.

Los acuerdos económicos son una prioridad, porque solucionar la pobreza y los problemas del pueblo es la prioridad, después las políticas. Estamos en el primer paso y se niegan a firmar ese acuerdo. Hay muchas comisiones trabajando en estas negociaciones, hay que negociar, firmar y cumplir primero con los asuntos económicos y sociales. Hay que entender que los diálogos de paz es solo una herramienta del movimiento de Filipinas.

¿Cuáles son estas luchas con las cuales nos podemos solidarizar?

Yo mencioné de las luchas de Mindanao en el sur del país, en Kidapawan, no son musulmanes sino pueblos originarios, se laman Lumads. Los Lumads están siendo desplazados de sus tierras por las empresas mineras que tienen sus propios grupos paramilitares quienes conjuntamente con los militares están amenazando y asesinando líderes de organizaciones campesinas. Es una lucha muy fuerte, que necesita del apoyo y la solidaridad de organizaciones de todo el mundo. Duterte siempre tiene nuevas estrategias para derrotar este movimiento.

Necesitamos de la solidaridad internacional para exponer ese plan de Duterte y Trump, por ejemplo Trump está apoyando esta guerra contra la droga, hay muchos vídeos en Youtube que cuentan de la realidad de estos 25 000 muertos que no son jefes de droga, son choferes, vendedores callejeros, son pobres, víctimas de esta guerra.

Estoy muy contenta por la creación de La Liga Internacional de Lucha de los Pueblos en Colombia. Es muy importante para todo el mundo saber lo que está pasando aquí en Colombia, qué pasó con la firma de los acuerdos de paz, podemos escuchar lo que dicen los medios de comunicación pero queremos escuchar del pueblo, de las organizaciones de base que cuentan la historia real, la que queremos escuchar desde los otros continente.

CI BJ/AO/31/08/18/12:30

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