Europa

[Entrevista] Se independizó Cataluña, ¿ahora qué?

15 nov. CI.- Desde hace unas semanas Cataluña se encuentra en un momento histórico para su futuro. Por fin el sueño de ser una nación independiente podría ser realizado. Sin embargo, aún quedan bastantes retos y trabajo para realizarlo. Para conocer un poco la situación y las expectativas al respecto, Colombia Informa conversó con Robert Morral, un educador social y maestro, militante de la Candidatura de Unidad Popular -CUP-, organización de lucha política e institucional de la izquierda independentista y anticapitalista catalana y militante de ÍTACA- Organización Internacionalista de los Països Catalans-, además de exbrigadista en Colombia.

Colombia Informa: Tras la declaración de independencia el pasado 27 de octubre, ¿cuál es el reto más grande al que se enfrentara la República de Cataluña?

Robert Morral: Desafortunadamente la declaración de la República fue una proclamación débil con un Gobierno catalán dubitativo hasta el último momento, preocupado y con miedo a la respuesta altamente represiva que pudiera dar el Estado español. Una preocupación fundamentada por la fuerte represión que ha venido realizando en las últimas semanas el Reino. Además, el Gobierno español amenazó pública y privadamente con provocar disturbios y tener una excusa para sacar a los militares y el Ejército para controlar y reprimir al pueblo de Cataluña.

Ha sido una proclamación de una República que no ha buscado el conflicto frontal con el Estado español. Sin ningún tipo de control del territorio catalán y sus puntos clave como: la frontera, el aeropuerto, los grandes puertos de Barcelona y Tarragona, todos lugares estratégicos.

Además la grave represión, también aplicaron unilateralmente el Artículo 155 que impone la suspensión de la autonomía catalana y de nuestras instituciones de Gobierno por la fuerza bruta. La amenaza abierta era controlar escuelas, televisión, radio pública y policía, así como dirigir todas y cada una de las decisiones e instituciones autonómicas de Cataluña desde Madrid y disolver la poca autonomía conseguida desde la muerte del dictador Franco. Estas son unas competencias autonómicas de autogobierno que, por otro lado, las diferentes administraciones españolas del Partido Socialista Obrero Español -PSOE- y del Partido Popular -PP- vienen laminando en los últimos años, especialmente después de la grave crisis social, económica y política del 2008.

Lamentablemente, en los últimos días lo que hemos visto es que el Gobierno español a través de la judicatura de la Audiencia Nacional, heredera del Tribunal de Orden Público -TOP- franquista y con jueces vinculados a la extrema derecha, está sacando toda su maquinaria represiva contra la rebelión catalana.

La mitad del Gobierno catalán, con varios de sus ministros, se encuentran encarcelados en Madrid y la otra mitad con su legítimo Presidente en el exilio en Bélgica. Con un nulo reconocimiento internacional de la República Catalana a causa de las fuertes presiones de los Estados de la Unión Europea y del gran capital de las empresas del IBEX35 que es el auténtico Gobierno de esta Europa poscolonial.

Ahora el Gobierno español ha impuesto unas nuevas elecciones autonómicas con la esperanza de que las fuerzas unionistas españolistas puedan ganar el Parlamento Catalán. Con esta rápida convocatoria electoral se demuestra el miedo también del Gobierno español de que la intervención de la autonomía catalana por mucho tiempo pueda hacer a Cataluña ingobernable a causa de la insumisión de muchos de los funcionarios y trabajadores públicos. Además, el Gobierno español busca la posibilidad de que con toda una campaña de miedo, represión y de una visión alarmista y demagógica de la independencia pueda revertir su correlación de fuerzas a favor de la unidad de España en el Parlamento Catalán.

Para la CUP y el conjunto del movimiento de la izquierda independentista y anticapitalista que apoya a un Estado en forma de República Socialista, Feminista e Internacionalista el reto es aún mayor. Como movimiento que apuesta por la ruptura frontal con el régimen franquista constitucional de 1978 y la apertura de un Proceso Constituyente (que por otro lado se encuentra en la hoja de ruta que aprobó el Parlamento Catalán el 7 de setiembre), hay que afianzar la confianza en el pueblo catalán de que esta ruptura con un Reino de España franquista y demofóbico (con miedo a la población) debe ser definitiva y que no hay marcha atrás. Esto debe hacerse desde la activación de sectores obreros y populares, la movilización popular, la no colaboración con España y la lucha no violenta activa.

Desafortunadamente, en este proceso soberanista aún hay sectores populares que no se han visto interpelados hacia la República o que no lo ven como su lucha principal. Si bien no quieren y luchan contra un Reino de España corrupto y fascista, que pone en la prisión a los pueblos y a la gente, aún tienen dudas legítimas de un proceso rupturista catalán que ha sido encabezado, en parte, por clases medias y una pequeña burguesía, aunque con gran apoyo de sectores populares también.

Por otro lado, también hay clases populares en Cataluña que tienen origen o han nacido en zonas humildes del Estado español donde el españolismo y franquismo intenta movilizar contra el proceso de forma demagógica, con un nacionalismo esencialista y etnicista.

Este proceso no va de nacionalismo español contra nacionalismo catalán, tampoco de identidades culturales y nacionales; sino de democracia, libertad, derechos políticos y sociales para toda la población catalana, sin importar el origen, la lengua o la cultura que tengan.

Hay que seguir con la gran movilización y protesta de la huelga general del 3 de Octubre y el pasado 8 de noviembre contra la represión que afianzó un bloque con sindicatos anarquistas, independentistas, la CUP, izquierda alternativa y movimiento popular, para abrir y consolidar una nueva República en forma de Proceso Constituyente que desde abajo y de forma participativa pueda construir un nuevo país con más democracia social y política, que represente un auténtico proceso de liberación nacional, social y de género para Cataluña y que sea motor de cambio para el conjunto de los Països Catalans y demás pueblos y naciones del Estado español.

Sin olvidar lo anterior, hay que fortalecer al nuevo sujeto social, movilizador y político que ha nacido recientemente en muchos barrios y municipios catalanes: los Comités de Defensa de la República -CDR.

CI: ¿Cuáles acciones van a tomar para enfrentar el Artículo 155 y las amenazas del Estado español, que seguro aumentaran con represión?

RM: La situación en este momento es muy variable y cambia diariamente. De momento, el Gobierno catalán ha acatado las elecciones catalanas impuestas por el Gobierno español a través del Artículo 155 para el próximo 21 de diciembre, pasando por encima del Parlamento de Cataluña y de sus instituciones de Gobierno. Parece ser que la Unión Europea -UE- ha dado apoyo a un 155 suave y pide al Gobierno español que controle la rebelión catalana de la forma menos violenta posible, pues para el IBEX35 y la Europa del Capital que Gobierna la UE, hay miedo de que un proceso de auténtica represión generalizada haga estallar el descontento social y político en Cataluña con una insumisión y desobediencia popular que haga insostenible e ingobernable Cataluña, afectando la economía española y perjudicando gravemente al conjunto de la Unión Europea. Esta reacción represiva, por el es momento “suave” o menos violenta a la que se esperaba, sin detenciones masivas todavía y con nuevas elecciones en 6 semanas. todo lo cual cambia el panorama político.

El Gobierno español tenía la esperanza que solo los partidos llamados “unionistas” (que reivindican la unión y constitución española) se presentaran, haciendo así la parte catalana independentista un boicot a estas próximas elecciones para revertir la correlación de fuerzas en el Parlamento catalán, donde la mayoría es independentista. Por otro lado, ese mismo Gobierno creía que como no se cuenta aún con el “esperado” apoyo internacional para la independencia catalana, esta represión menos dura de la esperada (pero con demandas y querellas por parte del Fiscal General del Estado con penas de hasta 30 años de cárcel por “rebelión”, aunque sin detenciones preventivas masivas aún, para diputados, la mesa del parlamento y gobierno catalán) podría ser suficiente para hacer desistir a los líderes políticos independentistas en sus demandas de una República independiente.

Sin embargo, los dos partidos independentistas mayoritarios de ERC y PDCAT han aceptado las elecciones, la CUP tiene asambleas populares locales estos días de sus simpatizantes y militantes para decidir de forma asamblearia como responder a la nueva situación política y social generada después de la proclamación de la República, de la implementación del Artículo 155 y de elecciones el próximo 21 de diciembre.

El Gobierno catalán sigue presentando batalla en el frente internacional con parte de sus representantes, su Presidente y cinco de sus ministros en el exilio en Bélgica.

CI: ¿Qué son los CDR y cómo se han venido convirtiendo en embriones de poder popular?

RM: Los CDR o Comités de Defensa de la República nacieron al calor de la defensa popular de los colegios electorales donde se habilitaron las urnas para poder votar el pasado 1 de octubre durante el referéndum de autodeterminación que se ganó con un 90% de los votos emitidos. Fueron primero Comités de Defensa del Referéndum que han transformado la R de Referéndum a R de República. Esa jornada histórica, donde gente de todas las edades, ideologías y orígenes defendió la democracia pasará a la historia como un hito del poder popular del pueblo catalán contra los golpes, la represión y el fascismo del Reino de España y su policía.

En este sentido, se diferencia de las dos organizaciones y grandes entidades cívicas independentistas de Omnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana que tienen una organización funcional vertical y representan un independentismo transversal e interclasista que a menudo se ha visto como un apéndice social del Gobierno catalán para construir movilización en las calles.

Los CDR se van construyendo lentamente en barrios y municipios de toda Cataluña como un proceso desde abajo, con un funcionamiento asambleario, horizontal y democrático anclado más a la izquierda. Teniendo por ejemplo organizativo el confederalismo democrático de la lucha del hermano pueblo kurdo.

En los últimos días, y muy especialmente a partir de la última huelga general del pasado 8 de noviembre, los CDR consiguieron un gran despliegue movilizador y bloquearon la frontera con Francia durante toda la jornada. Bloquearon, además, carreteras, trenes y toda vía de comunicación. Poco a poco se van consolidando como una nueva herramienta de poder popular a favor de la República catalana, la democracia y la libertad, secuestradas por el Reino de España.

CI: ¿Qué impacto crees que podría tener este hecho histórico en otros procesos independentistas del Estado español, como el de Euskal Herria?

RM: Entre Euskal Herria -País Vasco-, Cataluña y el conjunto de los Países Catalanes, siempre han existido lazos de gran solidaridad y fraternidad. Somos de pueblos distintos pero tenemos el mismo yugo opresor: un Estado Español que es una auténtica cárcel de pueblos y gente, que ha intentado exterminar nuestra lengua, cultura e idiosincrasia como pueblos originarios de esta vieja Europa.

En Euskal Herria ha habido en los últimos meses y semanas una gran solidaridad hacía Cataluña. Desde allíse observa con gran interés los acontecimientos de acá. Después del fin de ciclo de un proceso de liberación nacional y social basado en la lucha armada de ETA (Euskadi Ta Askatasuna es una expresión en euskera traducible como “País Vasco y Libertad”), con una fuerte represión y centenares de prisioneros y prisioneras políticas en la cárceles españolas, ven con gran expectativa la posibilidad de que Cataluña pueda caminar hacia la libertad para después poder sumarse.

Sin embargo, no solo dentro de Euskal Herria se ve con simpatía y expectativa el posible proceso catalán hacia la independencia. También en Castilla, Andalucía y Galicia observan con gran expectativa e ilusión que Cataluña pueda abrir una grieta en ese régimen posdictadura, donde gobiernan los hijos y los nietos biológicos e ideológicos de Franco, para así poder construir también un proceso constituyente republicano fuera de la monarquía borbónica.

*Fotografía por Mikel Alors

CI ZP/PC/15/11/17/13:42

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