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[Entrevista] Mala relación entre Gobierno e indígenas deja a Ecuador en la incertidumbre

1 abr CI.- El movimiento indígena es decisivo para el futuro político, económico y social ecuatoriano. Este domingo el resultado de la contienda presidencial entre Lasso y Moreno evidenciará la tensa relación que viven los pueblos indígenas con el gobierno de Rafael Correa (2007-2017), que tiene en vilo la continuidad del progresismo en el país vecino, y será determinante para la estabilidad de gobiernos latinoamericanos como el de Bolivia y Venezuela. Maritza Idrobo, integrante del Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik, explicó dicha relación y la posición electoral que llevará a las urnas el movimiento indígena.

Colombia Informa: ¿Qué es el Mupp y cómo logra ser tan importante en Ecuador?

Maritza Idobro: El Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik -Mupp- nació en el año de 1995 como una necesidad de representación política autónoma desde la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador -Conaie-. El nombre escogido es un término indígena que se refiere al cambio de época, a un vuelco en el mundo. Luis Macas, dirigente histórico del movimiento indígena ecuatoriano, definió el concepto ‘Pachakutik’ como “un retorno a los nuevos tiempos”.

Esta organización que agrupa a nacionalidades, comunidades, pueblos, asociaciones de indígenas del Ecuador, surge inicialmente de las organizaciones indígenas de la sierra y de la amazonía, encontró rápido eco en varios sectores urbanos organizados cuya mayoría formaba la Coordinadora de Movimientos Sociales -CMS-.

C.I.: Rafael Correa se autoproclama como revolucionario y es visto como progresista luego de una tradición neoliberal que caracterizó los gobiernos previos a su elección como Presidente de Ecuador. ¿Por qué la relación con los movimientos indígenas no fue en ese sentido?

M.I.: La posibilidad de que el gobierno de Rafael Correa recogiera las demandas de los sectores populares, entre ellos el llamado a una asamblea constituyente planteada con fuerza por el movimiento indígena, permitió un encuentro inicial entre el ‘correísmo’ y los movimientos sociales. No obstante el deseo para la nueva Constitución, de incluir efectivamente las históricas reivindicaciones indígenas, fue dejado a un lado. Sin embargo se reconoce que muchos planteamientos de los movimientos fueron, así sea parcialmente, recogidos en el texto constitucional.

Sin embargo en diciembre del 2007 el gobierno reprimió brutalmente a la población de Dayuma mientras se produjo fuertes confrontaciones por las luchas antimineras, sobre todo en el sur del país; así como enfrentamientos con los trabajadores del sector público. Así el gobierno de Correa atacó fuertemente las reivindicaciones indígenas.

C.I.: El gobierno de Rafael Correa ha destacado el uso eficiente de los recursos de la industria mineroenergética en favor del gasto público, a pesar de los daños y violaciones que este modelo económico implica en la naturaleza y los pueblos. ¿Cómo se han sido afectados los pueblos indígenas en este contexto?

M.I.: Los conflictos mineros afectan especialmente territorios de pueblos indígenas pero, además, el gobierno desde su inicio arremetió desde otros ámbitos. Por ejemplo, en contra de la educación intercultural ya que homogeneizó la educación, donde la Universidad Indígena Amawtay Wasi fue cerrada; en contra de la justicia indígena, calificada por Correa como “barbarie” y como un atentado a los derechos humanos. Adicionalmente, el Gobierno expidió la ‘Ley de aguas’ con el objetivo de desplazar a las organizaciones comunitarias de la gestión del agua, que provocó una fuerte movilización de protesta hacia Quito.

La reacción gubernamental puso en evidencia el carácter represivo del régimen y sus conductas autoritarias, que desoían los pronunciamientos de las organizaciones y movimientos, así como su intención de enemistar al movimiento indígena con la población afecta al gobierno.

C.I.: Los movimientos sociales se caracterizan por su reclamo al Estado para dialogar. ¿Cómo ha funcionado esta herramienta para los pueblos indígenas ecuatorianos con el gobierno de Rafael Correa?

M.I.: El enjuiciamiento y persecución a dirigentes y pobladores de los pueblos indígenas; la criminalización a la protesta ha sido sistemática y diversa con el encarcelamiento hasta la pretensión de extinguir las organizaciones autónomas, por ejemplo, con los decretos 16 y 739; sumado a la división, impulsada por el Gobierno, de organizaciones y la creación de otras paralelas que obedecen al oficialismo; han debilitado la posibilidad de un diálogo respetuoso para realizar acuerdos con el Gobierno.

Para afirmar su poder el Gobierno actual requiere, necesariamente, romper o sustituir a las representaciones sociales y políticas autónomas; las más grandes e incluso las más pequeñas. Esto ha revelado intolerancia ante cualquier crítica y el ataque al movimiento sindical, de mujeres, ecologista e indígena, que con más empeño han confrontado al modelo neoliberal.

C.I.: En la primera vuelta electoral quedó en evidencia que al oficialismo le faltó el apoyo del movimiento indígena y social para ganar las elecciones presidenciales. ¿Cuál será la posición en la segunda vuelta?

M.I.: De cara al momento electoral actual se pusieron en manifiesto las distintas corrientes que coexisten en Pachakutik y la necesidad de fortalecer la organización independiente frente a las discrepancias de la coyuntura. El consejo político de Pachakutik definió rechazar el continuismo, la persecución política y la corrupción, por lo que se estableció no apoyar la candidatura de Lenín Moreno y demandar a los dos candidatos un pronunciamiento sobre siete puntos, entre los cuales se encuentra la criminalización de la protesta social.

CI LR/JA/1/04/17/16:00

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