Salud

En Colombia es cada vez más urgente legislar las Residencias Médicas

25 may. CI.- El Congreso de la República aprobó este 24 de mayo, en un primer debate, el Proyecto de Ley 272 sobre contratación de las residencias de Medicina. Este es un avance importante en el camino de establecer la forma de vinculación y condiciones laborales de los profesionales de la salud que cursan programas académicos de posgrado en instituciones habilitadas para la formación en Colombia.

Actualmente el Gobierno reconoce que el Sistema de Residencias Médicas es un modelo de control mixto en el que las instituciones de educación superior estructuran y diseñan el programa académico y las IPS desarrollan las prácticas. La legislación existente establece las condiciones generales que deben cumplir las prestadoras de servicio de salud en la supervisión del personal en entrenamiento, la disposición del talento humano, la reglamentación del registro calificado y el desarrollo de programas académicos, así como la regulación de la docencia para los programas de formación. Pero no toca asuntos particulares como la remuneración por la labor profesional, el costo de la matrículas y las características de la jornada de laboral.

Para la legislación colombiana el residente es un estudiante de posgrado y no un médico en entrenamiento. El propósito fundamental de las Residencias Médicas es formar recurso humano cualificado e integral y no entrenar fuerza laboral. Por ello, desde 1979 se dejó de pagar a quien está como residente, quien a su vez debe contratar cobertura de seguridad social con aseguramiento en salud y riesgos profesionales. Tampoco cuenta con cobertura de pensión por su condición de estudiante. Es decir, los residentes de especialidades médicas pagan en lugar de recibir remuneración por prestar servicios médicos.

En este sentido, el Proyecto de Ley 272 busca mejorar las condiciones de acceso y permanencia en el estudio de especialidades médico-quirúrgicas, la regulación de las jornadas y la eliminación del pago de las matrículas del posgrado. Todo mediante la formalización de la remuneración del trabajo en las Instituciones Prestadoras de Salud -IPS- donde se realizan las prácticas formativas. Esta iniciativa fue elaborado por la Asociación Nacional de Internos y Residentes -ANIR-, la Federación Médica Colombiana -FMC- y la Asociación Colombiana Médica Estudiantil -ACOME-, con el apoyo de la Representante a la Cámara, Sara Piedrahita.

Según la Organización Panamericana de la Salud -OPS-, en los países de Latinoamérica los residentes tienen un sistema de contratación con remuneración salarial que oscila entre 220 y 2000 USD mensuales; aseguramiento en salud; subsidio por enfermedad; seguro de riesgo laboral y aporte a la seguridad social. También tienen reglamentada la relación laboral, los derechos, obligaciones, funciones, actividades, jornada laboral y el régimen disciplinario.

El costo de la matrícula de las residencias médicas no está regulado en Colombia. El profesional en formación paga en promedio entre 1000 y 8000 USD al año por concepto de matrícula, sin contar con la manutención. Esto varía de acuerdo al tipo de especialidad, si es clínica o quirúrgica, y si es en universidad pública o privada.

La ANIR plantea que la sobrecarga académica y laboral a la que están sometidos los residentes supera el total de horas permitidas por semana. La jornada semanal exigida es más larga que la de un trabajador normal: el Ministerio de Salud y Protección Social describe que la mayoría de los estudios realizados en los distintos profesionales de la salud se registran cargas horarias que exceden las 48 horas semanales con un progresivo aumento de las responsabilidades e incremento en la delegación de actividades asistenciales (turnos en urgencias, número de consultas, servicios de hospitalización, turnos quirúrgicos). Esto lo organizan las universidades con total autonomía otorgada por el establecimiento. En la práctica, los residentes están sujetos a los mismos riesgos y estrés en la prestación de servicios que los funcionarios hospitalarios.

El único incentivo económico vigente es el préstamo del Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior -ICETEX- el cual es condonable por servicios y rendimiento académico. Este se otorga de acuerdo a las necesidades prioritarias de formación de talento humano e investigación. También va en consonancia con la capacidad de financiamiento de los beneficiarios, las necesidades regionales y los recursos disponibles. Todo esto, en el contexto de crisis del sector salud que conllevó la implementación de la Ley 100, se tradujo en escasa cobertura y préstamos con cuantías por debajo del costo de los estudios. No existe un número oficial de estudiantes de posgrados médicos en el país pero su cifra es, aproximadamente,  de 5000 y solo alrededor del 30 % puede acceder a las becas por un valor cercano a dos salarios mínimos mensuales.

Situaciones reales de los Residentes

El documento ministerial Sistema de Residencias Médicas en Colombia: Marco conceptual para una propuesta de regulación describe que las consecuencias de los cambios en el sistema de salud producto de la Ley 100 son:

Aumento de los costos y elitización de la formación en las especializaciones médico quirúrgicas. Anteriormente, la financiación de las residencias médicas se realizaba por un sistema de becas crédito utilizadas esporádicamente. Los precios de las matrículas eran más simbólicos que reales y la vivienda y alimentación eran proporcionadas por los hospitales. Estos costos han sido transferidos a los estudiantes a través de las matrículas. Solo un grupo específico, privilegiado, y con capacidad económica, puede acceder a los programas de residencias.

El costo tiene que ser asumido en el 66 % de los casos por padres o familiares. El 6 % de los médicos en entrenamiento han tenido que suspender temporalmente la residencia en algún momento por circunstancias económicas. El 35 % ha trabajado simultáneamente con el desarrollo de su especialización. Todo esto implica un número mayor de horas de trabajo a la semana y dificultades para lograr un desempeño óptimo.

Los cursantes de posgrado con dedicación exclusiva tienen un lucro cesante alto, una inversión alta de capital y una presión para el retorno de la inversión una vez culminado los estudios. Por ello se dedican a la prestación de servicios que genere mayores ingresos. Casi que inevitablemente el afán de lucro se convierte en un agente de movilización de los médicos especializados. En estas condiciones es impensable tener profesionales con mínimo compromiso con el sistema de salud que brinden un servicio centrado en el ser humano.

Aumenta el número de colombianos estudiado en el extranjero. Se reporta un número creciente de migrantes presentados y formados fuera de Colombia (en países como Argentina, Chile, Cuba y México que ofrecen condiciones más favorables para la especialización). Actualmente se presentan 1050 convalidaciones al año con alto porcentaje en especialidades médicas.

¿En qué consiste esta propuesta?

El nuevo Proyecto de Ley plantea establecer las condiciones en las que se llevará la vinculación laboral de los residentes médicos en Colombia para fortalecer el sistema de salud y brindar garantías y beneficios a los profesionales de la salud, los cuales se exponen a continuación.

1. Establecer un sistema de contratación para la práctica formativa donde el residente debe prestar el servicio establecido por el programa académico y recibir una remuneración de tres salarios mínimos mensuales con beneficios prestacionales de salud, riesgo profesional, sistema pensional y vacaciones.

2. Los recursos para esto provendrá del Fondo Nacional Financiero para la formación de especialistas clínicos en salud, con verificación de las IES -Instituciones de Educación Superior- y las IPS. Presupuesto delegado por el Ministerio de Salud y Protección Social

3. Una regulación de la jornada laboral en la que el horario no podrá superar las 12 horas por turno y 66 horas semanales, con subordinación al programa elaborado por la IES.

4. Que se elimine el cobro de matrículas de las especializaciones clínicas en Colombia.

5. Garantizar incentivos para los médicos residentes que realicen actividades en zonas de alta dispersión geográfica o población de difícil acceso. Estos pueden consistir en una prioridad en la elegibilidad para un empleo de carrera del Estado en sector salud y convocatoria a proyectos de investigación.

6. Y que la institución prestadora de salud no exija un periodo de prueba y que el tiempo que dure la residencia se tome como experiencia laboral.

¿Quienes se benefician con la educación de los residentes médicos en Colombia?

En Colombia no se ha estimado el costo de las actividades que realiza un residente. En Estados Unidos se valoraron las labores que realiza un residente de primer año y se estimó que cuestan alrededor de 400 000 USD anuales, costo que se estarían ahorrando los hospitales. Para las Empresas Prestadoras de Salud -EPS- significa tener empleados que pagan mediante las matrículas en lugar de devengar un salario. Les abre la posibilidad de ampliar sus funciones y formar sus propios profesionales de acuerdo a sus intereses en el mercado.

Las IES tienen que requerir altas matrículas y aumentar los cupos, a la vez delegan responsabilidades a las IPS y a los residentes. Las IPS ganan personal cualificado al que no tienen que remunerar y solicitan un porcentaje de la matrícula, y las residencias alivian la carga laboral de los centros en los que prestan los diversos servicios de salud.

Para los gremios de especialistas en ejercicio, las barreras de acceso y continuidad de los médicos generales garantizan disminución de la oferta de expertos. Con esto pueden mantener el control económico frente a una misma demanda de servicios que mantiene la brecha salarial que los beneficia. Por ello es usual que en las sociedades de especialistas los residentes no representen ni voz ni voto, se cuestione a los médicos graduados en el extranjero y el paso de los residentes por las rotaciones hospitalarias se vuelve un karma para culminar algunas de ellas.

Por ello el proyecto de ley que fue radicado por la ANIR, FMC y ACOME en el Congreso tuvo también un llamado a ocupar la plaza de Bolívar en nombre del gremio. En 2013 una iniciativa similar fue abordada mediante el Proyecto de Ley 210 del Senado (esta vez elaborada por el Ministerio de Salud y Protección Social) y tuvo aprobación en una sesión plenaria del Senado pero en la Cámara de Representantes fue archivada por vencimiento de términos.

La normatividad vigente establece el carácter especial de la residencia para la formación de los futuros especialistas: los consideran estudiantes pero les exige que tengan actividades laborales. Para quien está como médico o médica residente solo queda la promesa de bienestar, la calidad en su formación, un futuro laboral con mejores condiciones y las muchas deudas que contrajo para pagar sus estudios. Tal vez sea el momento de que el gremio médico también se cuestione que la educación y la salud en Colombia sean regidas por las leyes de libre mercado.

CI JV/PC-DM/25/5/17/10:08

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