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El Poder Popular hoy instala la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela

4 ago. Venezuela.- Recientemente varios análisis en Colombia han calificado el proceso constituyente venezolano como fraudulento y antidemocrático. Sin embargo, los argumentos de esta oposición política al gobierno de Nicolás Maduro pueden confrontarse con facilidad y sin perder rigurosidad luego del proceso electoral más importante de los últimos 20 años para el país vecino que hoy acredita a 545 personas como representantes de la voluntad popular para su Asamblea Nacional Constituyente -ANC.

La creación de una nueva Carta Política -que reemplazará a la de 1999- fue respaldada este 30 de julio con más de ocho millones de votos en los 335 municipios que tiene Venezuela. Trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, estudiantes, jóvenes y empresarios ahora tienen la responsabilidad para reflejar en la nueva Constitución los reclamos políticos, territoriales, sociales y económicos que necesiten institucionalizarse en Venezuela.

¿Democracia participativa fraudulenta?

Por Decreto del Presidente Maduro el 1ro de mayo de este año se convocó a la ANC con el propósito de “preservar la paz, la independencia, la integridad y la soberanía de la República, para que sea el pueblo venezolano, con su poder originario, quien con su voz suprema dirima el destino de la Patria soberana e independiente”.

Es evidente cómo desde que inició este proceso una de las principales virtudes en la Constituyente venezolana es que permite a la democracia sobrepasar el carácter representativo del sistema político liberal para convertirse en una opción de Gobierno que garantizará desde los territorios (comunas) el trabajo constante por solucionar los problemas estructurales caracterizados históricamente por la evolución del modelo social y productivo del rentismo extractivo mineroenergético.

Miguel Ángel Pérez Abad, Ministro del Poder Popular para el Comercio Exterior e Inversión Internacional, ha explicado que la Asamblea Nacional Constituyente “prepara el escenario para el nuevo modelo económico” y que tiene la encomienda de “llevar adelante la era post petrolera”.

Esta alternativa intentará responder frente a la inestabilidad financiera que ha impedido generar más que materias primas en su economía real. Por causa de esta dependencia a las rentas petroleras, la economía venezolana vive una guerra a través de la cual la oposición justifica sus actos. Pasqualina Curcio, profesora de la Universidad Simón Bolívar, explicó esta situación e identificó cinco armas que la derecha venezolana, las corporaciones y el Gobierno de los Estados Unidos utilizan:

-Boicot al suministro de bienes y servicios de primera necesidad,
-Impulso de la inflación con medidas como la especulación,
-Desabastecimiento de mercancías y productos esenciales,
-Embargo comercial encubierto, y
-Bloqueo financiero internacional.

La derecha política, gracias a esta oposición violenta generada por ella misma, suma 120 personas asesinadas en los últimos tres meses y avanza en un Golpe de Estado que ya evidenció su intención de legitimar una intervención internacional respaldada por instancias supranacionales como la Organización de los Estados Americanos -OEA.

Estrategia constituyente

Ante la crisis que necesita una alternativa legal y real, La Constituyente juega con la legitimidad que el gobierno de Nicolás Maduro ha materializado con indicadores de desempleo cercanos al 5%; inversión social en vivienda, educación, cultura, e ingreso familiar que aumentó el 72% de la riqueza distribuida en el país; pensiones garantizadas al 92% de los trabajadores en edad de jubilación; reconocimiento por la Organización de las Naciones Unidas -ONU- como uno de los países de mayor avance de América latina y el Caribe en la lucha contra la desnutrición y uno con los mayores niveles de igualdad social.

Hoy, cuando sea instalada la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela, el impacto antisistémico será enorme. Su planificación es que se desarrolle alrededor de cinco infraestructuras interconectadas en todo el territorio (nacional e internacional). Estas comprenden:

-Actividades productivas: Agricultura, ganadería, explotación forestal, pesca, minería, construcción e industria de transformación,
-Servicios sociales: Salud, educación, información y entretenimiento, redes de protección social, turismo y deportes,
-Instrumento de gestión económica y social: Asignación de recursos, justicia y seguridad, representación política, actores sociales y reglamentación internacional,
-Intermediación comercial y financiera: Sistema bancario, tanto estatal/nacional como regional/local. Todo el sistema dirigido por el Banco Nacional de Desarrollo bajo la guía del Ministerio de Planificación o de una Comisión presidencial supraministerial, y
-Las cinco infraestructuras territoriales: Energía, el agua, los transportes, los asentamientos humanos y los sistemas de comunicación e información.

El Socialismo Bolivariano pretende garantizar así la reproducción social y el derecho a la vida digna y en armonía con la naturaleza y a las culturas ancestrales venezolanas. Todo esto apoyado en la explotación sostenible minero-energética pero con el nuevo impulso de su diversificación económica para un desarrollo endógeno: la industrialización. Algo similar ocurrió en 1999 con Hugo Chávez.

La definición de estos cambios constituyentes serán vistos a través de:

-La formulación del Estado Comunal y su concreción en las comunas,
-La caracterización del Poder Popular, materializado también en espacios específicos,
-La postulación de principios de autogestión y cogestión como parte integral del poder popular, y
-La implementación de la planificación participativa y la contraloría social.

La Asamblea Nacional Constituyente será entonces la herramienta para afianzar los múltiples logros de la Revolución hacia el Estado Comunal del proyecto bolivariano -como las Misiones Sociales- en un marco de autogobierno comunal, ahora con rango constitucional. Actos, Decretos y Leyes Constitucionales empezarán desde hoy a construir de manera planificada y vinculante los detalles que los 545 constituyentes reclamarán para el bienestar del pueblo de Venezuela.

Nicolás Maduro ya manifestó una de las primeras Leyes Constituyentes será “el control de precios (o el mecanismo efectivo que contribuya a ello), para reforzar la producción y distribución pero, además, el acompañamiento por instrumentos para activar de manera expedita la producción de fábricas y/o cualquier unidad productiva (pública o privada) bajo control obrero, campesino y comunal”.

Estrategia del enemigo

El fortalecimiento del movimiento venezolano y latinoamericano de soberanía que desde hace 18 años se viene construyendo, lamentablemente, hoy se ve amenazado por la naturaleza colonizadora de Estados Unidos en complicidad de gobiernos como el colombiano. La intervención extranjera a Venezuela la aprueban quienes actualmente incendian vivos a sus opositores políticos, impiden su ejercicio al voto y piden que Nicolás Maduro sea asesinado.

Estados Unidos y la Unión Europea ya manifestaron que no reconocerán la Asamblea Nacional Constituyente. Este rechazo niega el ejercicio máximo de la democrática participativa y responde al fortalecimiento del Sistema Mundo hegemónico. En ese sentido no es extraño que Trump vea en la Constituyente una amenaza y haya declarado sanciones económicas a Venezuela, tal y como ocurre hacia Cuba desde hace más de medio siglo.

Una batalla por la victoria

Desde su independencia en 1811, Venezuela ha tenido más de 30 Constituciones pero esta vez el esfuerzo revolucionario Constituyente por institucionalizar un proyecto nacional feminista, antisistema y ecosocialista necesita que la industrialización sea eficaz para no condenar el desarrollo. Para ello no puede haber reconciliación entre ricos y pobres, entre los opresores y oprimidos, pero sí entre la clase media y la clase baja; ligar la producción, la distribución, el mercadeo y consumo, entre la sociedad será la clave y la clase media es protagonista.

Hoy la Asamblea Nacional Constituyente permite que el poder comunal territorial de las mayorías participe democráticamente por medio de un sujeto político común y diverso, desde los oprimidos, para construir permanentemente un modelo social y productivo soberano enemigo de la concentración económica en cualquier parte de Venezuela y el mundo. No será sencillo, tampoco breve, pero sí fundamental. Es el fantasma del poder popular -calificado como democrático, directo, socialista, comunal, horizontal o soviético- que garantizará la vida digna de millones de personas.

CI JA/PC/04/08/17/7:00

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