Géneros

El amor romántico: una prisión sin rejas

17 may. CI.- Un espacio sobre el amor romántico y los estereotipos de género fue organizado por el colectivo feminista Polifonía en la Pontificia Universidad Javeriana este 9 de mayo. Su objetivo es que quienes asistan puedan reconocer características comunes en las relaciones tóxicas y su relación con el patriarcado.

En el marco de las relaciones monógamas, el amor romántico es el principio de la dominación tóxica. Este se enfoca en el apego extremo a la pareja y en la apropiación del otro sin respetar su libertad; volviendo positivas actitudes que son violentas como los celos.

Este puede identificarse acorde a cuatro criterios: la erotización del otro, la idealización, la expectativa a futuro, el deseo de intimidad. La dependencia emocional y la normalización de las violencias son dos obstáculos que impiden a las mujeres abandonar las relaciones tóxicas. Se suelen naturalizar frases que alimentan el mito del romanticismo aunque en realidad esconden significados violentos:

“Me cela porque me quiere”

“El amor todo lo puede”

“Es el amor de mi vida”

“Nadie te amará como yo te amo”

“Yo sé lo que es malo para tí”

“Es que sin tí me muero”

“¡Si!, hizo eso pero igual lo amo”

“Juntos o nada”

Es importante señalar que la Violencia de Género no solo hace referencia a golpes, violaciones y/o asesinatos. Estar sometida o sometido al control, tener que dar explicaciones sobre tus acciones, sentir presión para tener sexo, aislarse de amigos y familia, limitarse en la forma de vestir y sentir el autoestima destruida, depender económicamente; no son asuntos menores. Desafortunadamente, el asesinato (feminicidio en muchos de los casos) es el último eslabón de esa cadena de violencia.

Las relaciones tóxicas se relacionan con el Sistema de Dominación Patriarcal en el sentido de que se basan en la reproducción de estereotipos de género que enfatizan el lugar de cada quien: la mujer en la casa y el hombre en la calle. En este sistema violento, se ataca más a la mujer que se revela ante él y denuncia las injusticias, así como también se cuestiona al hombre que abandona sus roles.

Lo más arriesgado del amor romántico es aceptar la idea de que todo se vale. La mayoría de las veces, la violencia ejercida no tiene la intención de causar dolor o generar heridas, sino de reproducir el dominio y el control sobre la mujer.

CI SL/PC/17/05/18/07:00

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