Un día como hoy

Ecuador abrió camino a la Revolución hace 207 años

2 ago. CI.- La Revolución de Quito tuvo varios acontecimientos relevantes. Dentro de la lucha que marcó la rebelión quiteña del colonialismo español, el primer acontecimiento que marcaría un hito en la lucha independentista es lo que  históricamente se conoce como el primer Grito de Independencia Hispanoamericana. Esto hecho dio lugar a La masacre de los próceres, ocurrida el 2 de agosto de 1810.

Un año antes, el 10 de agosto de 1809 se instaló en esa ciudad la Primera Junta de Gobierno Autónoma luego del derrocamiento de Manuel de Urriés, Presidente de la Real Audiencia de Quito, por un grupo de insurgentes que formaron una junta de gobierno exigiendo retorno del Rey Fernando VII. El Rey había sido derrocado por la invasión de los franceses a España.

El 16 del mismo mes se llevó a cabo un Cabildo Abierto en la Sala Capitular del Convento de San Agustín, donde se ratificó todo lo actuado en la mañana del 10 de agosto.

Apenas fueron informadas las autoridades peninsulares de lo que estaba sucediendo en Quito, dispusieron de tropas desde Guayaquil, Popayán y Pasto para frenar los actos de rebelión. En Guayaquil el gobernador Bartolomé Cucalón apresó a quien sería el futuro presidente de Ecuador, Vicente Rocafuerte, y a su tío, Jacinto Bejarano, antes que pudieran dar un golpe similar.

Debido a la inexperiencia militar de los rebelados, cerca de 3000 hombres -bajo el mando de Juan Ascázubi y Manuel Zambrano- fueron derrotados por las fuerzas españolas.

El 24 de octubre de 1809 el Conde Ruiz de Castilla aceptó una capitulación de la ciudad ofrecida por el Conde de Selva Florida, Juan José Guerrero y Mateu, a cambio de no proceder en contra de ninguno de los miembros de la junta.

Días posteriores, aproximadamente 1500 soldados sitiaron la capital ecuatoriana y Ruiz de Castilla restableció solemnemente la Real Audiencia de Quito, faltando a lo anteriormente pactado, y encarceló a varios protagonistas del Primer Grito de Independencia. Los líderes que no fueron encarcelados tuvieron que huir del régimen. El Conde ordenó a la Audiencia el inicio de procesos penales contra todos los patriotas, y decretó la pena de muerte para todos los que protegieran a los próceres.

Frente a esto y cansado de los abusos por los soldados realistas recién llegados, el pueblo de Quito decidió apoyar a los patriotas implicados en la Junta Soberana. Fue así como el pueblo tomó las banderas libertarias de Simón Bolívar y se organizó para liberarlos.

Los próceres se encontraban en el Cuartel Real de Lima y el de Santa Fé- actualmente el Centro Cultural Metropolitano de Quito-. La estrategia popular consistía en asaltar los dos cuarteles y darles libertad a los sublevados. Poco antes de las dos de la tarde, a la señal de las campanadas de la catedral, se inició la arremetida aprovechando el almuerzo de los soldados. La guardia colonial no puso resistencia y los patriotas consiguieron la liberación de varios líderes revolucionarios.

Sin embargo, mientras esto ocurría, el asalto al Cuartel de Santa Fé -bajo la responsabilidad de un tercer grupo- no había iniciado según lo convenido. Esta equivocación daría tiempo a las tropas españolas para arremeter violentamente y frustrar lo planeado. El ejército granadino tumbó la pared que dividía los patios para apoyar al ejército limeño y dio la orden de “fuego a los presos”. En esa respuesta violenta, y queriendo evitar a cualquier costo el escape de los próceres, los soldados realistas asesinaron a los 32 detenidos dentro de sus celdas. El intento popular por liberar a sus líderes, se tornó una barbarie en contra de los protagonistas de la Revolución y la población civil.

Entre los asesinados aquel 2 de agosto se destacan: Juan de Dios Morales, Manuel Rodríguez de Quiroga, Juan Salinas, Francisco Javier Ascázubi, presbítero José Luis Riofrío, Juan Larrea y Guerrero, Mariano Villalobos (gobernador de Canelos), Juan Pablo Arenas, Antonio de la Peña, Vicente Melo, Atanasio Olea, Nicolás Aguilera, Manuel Cajías, Carlos Betancourt, José Vinueza, y N.N. Tobar, entre otros.

Los saqueos a la ciudad tampoco se hicieron esperar. La respuesta del pueblo ante la matanza fue armarse con piedras, palos y cuchillos. Como resultado del combate desigual, cerca de 300 personas fueron asesinadas.

La revuelta popular del 2 de agosto de 1810 marcó un hito importante en la lucha revolucionaria de Quito e Hispanoamérica, pues la sangre derramada por el pueblo y sus rebeldes produjo inspiración para varios países que también se encontraban en la lucha por la independencia.

En los años posteriores se formaron los primeros movimientos independentistas hispanoamericanos en países como Argentina, México,  Chile y Venezuela. La trascendencia de los hechos ocurridos tanto en agosto de 1809 como la masacre sucedida casi un año después, significaron la movilización de conceptos desconocidos hasta entonces desconocidos como soberanía, representación popular, derechos naturales, republicanismo y, sobre todo, autonomía e independencia.

CI AP/PC/02/08/17/7:19

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