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Dos visiones frente al acoso callejero

13 mar. CI.- El 9 de Marzo, un día después de la conmemoración internacional de la Mujer Trabajadora, se llevó a cabo en la Universidad Industrial de Santander un espacio dedicado a la reflexión, la crítica y la generación de propuestas frente al acoso callejero que sufren hombres y mujeres. Presentamos dos visiones: una voz de hombre y otra en voz de mujer que asistieron a este encuentro.

En Colombia solo hay un lugar donde donde están prohibidos por la ley todos los modos de acoso callejero: el municipio Timbío, departamento Cauca. Y esto sucede solamente hace más de un año. Quien infrinja esta norma es sancionado con comparendos pedagógicos. Por desgracia, es una medida que no ha trascendido a otros lugares del país.

En voz de él

El movimiento social y estudiantil Acción Libertaria convocó a un taller sobre los maltratos tanto verbales como físicos contra las mujeres en su diario vivir; es decir, un taller sobre y contra el acoso callejero.

Como primer punto se tocó el tema de la experiencia en casos de acosos callejeros y virtuales. Esta última práctica es muy poco tratada en diálogos pero con igual importancia en medida de daño tanto físico como psicológico. Durante estas narraciones se construyeron lazos de confianza mediante la empatía y la consideración de iguales en una sociedad en la que todos están expuestos a la indiferencia por parte de la población.

Como segundo punto se abordó el tema de la acción ante los casos de acoso, medida que no debería darse de no ser por la educación y formación sociocultural que inunda las mentes de la ciudad y del país entero. Problemática que cada día se agudiza más y sin un accionar por parte de los delegados a la seguridad. Se opta por una defensa ante estos seres moralmente bañados en ideologías dañinas y de carácter sumamente estigmatizante.

Escuchar de parte y parte, crear un diálogo activo, una red de ayuda interuniversitaria, un esquema proactivo sobre cómo actuar en estos casos fueron algunos de los motivos de este encuentro. El fin es seguir realizando estos talleres para que todas y todos puedan implementar otras formas de afrontar este problema de la sociedad.

Sin embargo, la reacción y el accionar de las víctimas frente al acoso callejero fueron el eje principal del taller. Por ejemplo, una de las tácticas que se ofreció fue enseñar la receta para realizar un gas pimienta callejero. Con los ingredientes de cada una de las soluciones también se explicó qué concentraciones usar para generar un efecto más fuerte sin afectar al agresor de una manera permanente pero sí para que considere dos veces el tomar posiciones dañinas, injustas y amorales frente a mujeres u hombres por igual.

Cada persona se llevó su gas pimienta como herramienta de futura defensa pero con la esperanza de no tener que usarlo.

Gas pimienta artesanal.

En voz de ella

¿Un taller sobre acoso callejero? Inusual e interesante, pensé al leer la invitación que hacía el colectivo social Acción Libertaria, de Bucaramanga. Esta es una problemática de la que poco se habla aunque muchas personas sufren en su día a día. Como sociedad lo hemos aceptado y normalizado, agudizando los procesos de interiorización cultural.

El lugar de encuentro fue en la Plaza Violeta Parra de la Universidad Industrial de Santander. A las 5:30 de la tarde se daban los preparativos para lo que sería el taller: socialización de los participantes, intervención de los organizadores acerca de los tipos de acoso callejero, las vías jurídicas, formas de respuesta de la persona agredida y finalmente la elaboración de gas pimienta.

Alrededor de 15 personas recordaron cuándo fue que las formas de acoso sexual los tocaron por primera vez. Se compartieron anécdotas en una dinámica didáctica en la que todos estábamos sujetos a un hilo amarillo que íbamos amarrando en nuestro meñique hasta estar en un mismo tejido unidos por la indignación, el rechazo y la resistencia a esta problemática.

Comprendí que no estaba sola y lo reconfortante que resultaba apoyar y aprender de personas que directa e indirectamente estaban siendo afectadas desde temprana edad, lo urgente que es propiciar conciencia acerca de un problema que genera malestar físico, psicológico y emocional en los afectados.

“A mí me parece importante saber que a veces como hombres no nos damos cuenta que tenemos muchas cosas enraizadas debido a la cultura, la tradición y la educación; estos espacios generan una buena reflexión para que podamos desarticular esto”, expresó Andrés Navas, miembro de Acción Libertaria y uno de los organizadores del encuentro.

En últimas, y ante la desprotección de las vías jurídicas, nos queda aprender a defendernos y dejar en claro que nadie tiene derecho decirnos ni tocarnos sin el consentimiento previo nuestro. Enfrentar y accionar pero nunca ignorar para no ser -de alguna manera- cómplice del problema.

El encuentro concluyó con más de 20 personas que participaron activamente y fueron parte de la generación de propuestas que dieran lugar a un segundo taller en otros lugares de la ciudad.

Al final, hice mi propio gas pimienta como una alternativa de defensa que, ante la vulnerabilidad, tristemente me hizo sentir segura en un posible enfrentamiento para ganar tiempo de huir y/o buscar ayuda.

CI SC y AO/PC/13/03/18/9:00

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