Europa

Detrás del cierre del proyecto de aeropuerto Notre-Dame-des-Landes, en Francia

31 ene. CI.- Notre-Dame-des-Landes, en el Occidente de Francia, había sido escogido desde 1967 para la construcción de un nuevo aeropuerto para ampliar el tráfico aéreo del país y, específicamente, de la ciudad de Nantes. Según los promotores, el aeropuerto de dicha ciudad no aguantaría el aumento previsto de viajes en avión.

Hay una fuerte oposición al proyecto desde sus inicios por parte de residentes y agricultores de la zona así como de grupos ambientalistas. A partir del 2007 este movimiento se transformó con la ocupación de la zona delimitada por una figura de ordenamiento territorial -ZAD, Zone d’Aménagement Différée por sus siglas en francés-. Desde ese entonces fue renombrada como Zona A Defender.

Diferentes Gobiernos han intentado desalojar a las personas “habitantes” -como prefieren definirse- pero ni las negociaciones, ni los inicios de obras (tala de bosques y adecuación de zonas húmedas), ni tampoco las operaciones policiacas lograron desanimar a la diversidad de personas que se rehusan a resignarse frente a los megaproyectos de desarrollo y sus aplastadoras de cemento.

En 2012 la Operación Policial César se estrelló contra las barricadas de la ZAD y, además de no lograr el desalojo, dejó unas imágenes casi militares de violencia policial que avergonzaron a las instituciones francesas.

“Es la diversidad la que ganó”, dice un campesino que se mantuvo en la zona a pesar de las expropiaciones. El movimiento logró (no sin dificultad y muchos debates o peleas) unir y articular a los diferentes componentes de la lucha.

En este espacio -y en su resonancia nacional y europea- las tendencias reformistas y revolucionarias se pudieron entender lo suficiente como para ir construyendo una visión amplia de la lucha “contra el aeropuerto y su mundo”.

Solidaridad desde España con la resistencia al aeropuerto de Nantes

La ZAD se enfrentó a recursos legales, realizó barricadas, resistió a cócteles molotov, policías antidisturbios, sabotajes de las máquinas entrando para tumbar un bosque protegido. Todo para proyectar otras formas de vida y de relación con el territorio que piense en los impactos que el aeropuerto generaría sobre la zona elegida, que alberga bosques, humedales y muchas especies protegidas.

Barricadas

El 17 de enero de este año el Gobierno anunció el abandono oficial del proyecto. “Constatamos que las condiciones no están reunidas para llevar a cabo el proyecto de aeropuerto en Notre-Dame-des-Landes. Tal proyecto, que estructura el territorio para un siglo, no se puede hacer en un contexto de oposición tan fuerte”, declaró el Primer Ministro, Édouard Philippe.

Por su parte, el presidente del proyecto de aeropuerto, Philippe Grosvalet, criticó una la decisión por considerarla una “verdadera renuncia” y una “muy mala decisión por parte del Presidente de la República”.

Intenciones del Gobierno

Para los ocupantes de la zona tampoco termina todo. “Es cierto que el proyecto está a punto de quedar enterrado, pero el mundo que va con él sigue vivo y seguirá su obra depredadora. Sería una lástima dejar que se apague la increíble fuerza colectiva que se constituyó con centenas de comités locales y miles de personas involucradas en esta lucha. […] Porque zonas a defender, existen por miles”, declararon en un comunicado publicado poco antes del anuncio oficial.

La intención del Gobierno es muy clara: “poner un punto final a esta zona de no derecho”. Si bien “los agricultores expropiados podrán retomar sus tierras, […] los ocupantes ilegales deberán desalojar, o serán expulsados”, dijo Grosvalet. También pretende separar a los ciudadanos de bien de “los elementos más radicales”.

El Gobierno galo intentará aniquilar este ejemplo de construcción de autonomía territorial a través de reformas que desmovilicen a las más de 200 personas que sostenían la zona ocupada.

Zona A Defender

Si bien parte del movimiento se ha ido preparando para esta coyuntura y no pretende rendirse, otros consideran que ahora que la amenaza del aeropuerto está descartada, todo debería volver a la normal.

“Como en cualquier lado, hay conflictos de vivencia, peleas, problemas. Pero aquí tratamos de resolver esas cuestiones colectivamente, sin ayuda de tombos, jueces, prisiones o sicólogos. Y esta experiencia vivida, apoyada, y a la cual se unieron miles de personas desde hace unos 10 años, da esperanza y algo de sentido en una época en la que el capitalismo devasta lo poco que queda de respirable en este mundo”, explica el comunicado de ZAD.

Trascender el simple objetivo del aeropuerto para seguir dándole vida a una autonomía territorial construida durante esos 10 años es una realidad. A lo largo de esta lucha otros proyectos de infraestructura han aparecido así como también otros movimientos que resisten: Testet en Sivens lucha contra un proyecto de represa; la resistencia frente al proyecto de basura nuclear en Bure; o al turismo masivo del Center-Park en Roybon. La ZAD ha dejado semillas a lo largo y ancho del territorio francés.

Queda por ver si la frágil unidad que se ha ido construyendo entre todas las partes se logrará mantener después del intento de normalización de la situación por parte del Gobierno, y si la solidaridad podrá quedar como la gran ganadora de esa lucha histórica en Francia.

CI FN y BB/PC/31/01/18/18:00

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias.

To Top