Conflicto y Paz

Cúcuta niega su memoria histórica

26 jun. CI.- Hace 15 años el panorama social, político y económico en Cúcuta era bastante similar al actual: la tercera ciudad con más desempleo del país, la primera en índices de informalidad, una de las 50 ciudades más violentas del mundo, desplazamiento forzado, desapariciones, paramilitarismo y Gobierno corrupto.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE-, Cúcuta tenía para el 2002 tasas de 17% de desempleo y 33,7% de subempleo. En 2003, las exportaciones a Venezuela cayeron de unos 1.700 a unos 700 millones (45.37%). En consecuencia, los ingresos tributarios departamentales bajaron en un 39,35%.

Cifras de la Red de Solidaridad Social registran 26.000 desplazamientos forzosos, pero para la Defensoría del Pueblo estas cifras pueden ascender a 60.000. El Comité Internacional de la Cruz Roja en Cúcuta reportó 6.360 personas asistidas humanitariamente sólo entre enero y julio de 2003. Para el año 2002, se calculó una tasa de homicidios de 115 muertes por cada 100.000 habitantes, superior a la de cualquier ciudad capital latinoamericana.

El conflicto social del que son víctimas directas o indirectas todos las y los colombianos, pone en el foco de atención en uno de los sectores más vulnerables: el estudiantil.

En la universidad de la región, Francisco de Paula Santander –UFPS- , la rectoría estaba precedida por quien ganó nuevamente la consulta electoral del 1 y 2 de junio, Héctor Parra. Quien se encontraba inhabilitado para este cargo por medio del Decreto 1083 de 2015 en el que se consagra que” la persona retirada con derecho a pensión de jubilación no podrá ser reintegrada al servicio salvo cuando se trate de ocupar las posesiones de Presidente de la República, Ministro del Despacho o Director de Departamento Administrativo, Superintendente Viceministro, Secretario General del Ministerio o Departamento Administrativo, Presidente, Gerente o Director de establecimientos públicos o de empresas industriales y comerciales del Estado, miembro de misiones diplomáticas no comprendidos en la respectiva carrera y secretarios privados de los despachos de los funcionarios de que trata dicho artículo”

Sin embargo y evidenciando el tráfico de influencias de Parra, el Presidente de la República Juan Manuel Santos por medio del Departamento Administrativo de la Función Pública resolvió el 21 de junio agregar un numeral al parágrafo del artículo 2.2.11.1.5 del Decreto 1083 de 2015 con el siguiente texto:

“6. Rector, Vicerrector General, Vicerrector Nacional, Vicerrector de Sede, Secretario General, Gerente Nacional, Directores Nacionales y Decanos de los entes autónomos”. Tal como lo afirmó  César Arias, integrante de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios “de la nada surge un decreto que modifica un único artículo y específicamente cuando se aplazó el Consejo Superior Universitario del 20 de junio al 26”.

Retroceso para la Universidad Pública de la Región

Héctor Parra fue Rector durante cinco períodos consecutivos y dos veces Rector designado (1997 y 1999). En este período solo se pudieron acreditar académicamente dos carreras. La estructura física de la institución (incluyendo muchos árboles) fue destruida para construir edificios antiestéticos y disfuncionales.

Parra volvió a la UFPS su fortín político. Haciéndole favores, ofreciéndole becas y nombramientos a los profesores. El sistema de cooptación del estudiantado tiene que ver con la ampliación de la cobertura como tercera instancia de admisión, la cual se asigna “a dedo” y se tramita con el Consejo Superior Universitario.

A los “representantes” de los estudiantes se les da el dinero del seguro estudiantil -que tiene una póliza de más de 15.000 estudiantes- y se les permite elegir a la empresa con la que harán el convenio, sin tener en cuenta que este seguro nunca responde a las necesidades de quienes lo requieren.

El Consejo Electoral desconoció muchos de los derechos estudiantiles durante la coyuntura, deslegitimando un espacio de debate entre los candidatos a la rectoría que fue convocado por los estudiantes. Además, permitió publicidad electoral fuera de los horarios establecidos. El Presidente y Rector designado, Jhan Piero Rojas, junto al Presidente del Consejo Superior Universitario, Andrey Téllez, le hicieron campaña a Héctor Parra.

También le hicieron campaña por la Presidencia de la Nación al excandidato Germán Vargas Lleras, colgando una pancarta gigante a las afueras de la Universidad. Para la segunda vuelta siguieron la lógica de Ramiro Suárez (exalcalde de Cúcuta condenado a 25 años de prisión por haber ordenado la muerte de Alfredo Enrique Flórez, asesor jurídico de la Alcaldía de Cúcuta) según la cual “no tenemos otro palo con que ahorcarnos que votar por Duque”.

Política de in(seguridad) anti(democrática)

Hace 15 años Álvaro Uribe era el Presidente de Colombia. Acababa de festejar su primer año de mandato en el cual hubo el mayo número de desplazamiento forzado en el país desde 1985. Novecientos cincuenta y cinco municipios de los mil ciento quince existentes vieron huir a sus habitantes (un aproximado de 412.553 personas, 20% más que en 2001) por motivos relacionados con el conflicto armado.

Ese mismo año Uribe realizó la más grande operación militar urbana que haya tenido lugar en la historia de Colombia. Desplegó 1.500 efectivos del Ejército, del antiguo Departamento Administrativo de Seguridad (organismo estatal encargado de realizar la inteligencia y contrainteligencia, conocido por sus siglas DAS), de la Policía Nacional, de las Fuerzas Especiales Antiterroristas, de la Fiscalía y del Cuerpo Técnico de Investigaciones -CTI- en lo que se llamó la Operación Orión. Esta fue ejecutada en el marco de la política de seguridad democrática, con el respaldo de la entonces Ministra de Defensa y actual Vicepresidenta electa, Marta Lucía Ramírez.

Durante cinco días se escudriñó cada rincón de las empinadas calles de la Comuna 13, en la ciudad de Medellín. Con el pretexto de “acabar” con la presencia de milicias urbanas guerrilleras terminaron por consolidar al paramilitarismo en la zona.

El terrible resultado es de 88 muertos, 80 civiles heridos, 150 allanamientos, 370 detenciones arbitrarias (de las cuales sólo dos fueron condenadas), 95 desaparecidos a manos de paramilitares y Ejército para luego presentarlos ante los medios de comunicación como “muertos por balas perdidas”. Para Luis Pérez Gutiérrez, Alcalde de Medellín en ese entonces y actual Gobernador de Antioquia, “Orión fue el triunfo de la institucionalidad sobre la delincuencia”. “Sirvió para pacificar la comuna 13”, aseguró.

Entre 2002 y 2010 (los dos períodos de Gobierno de Uribe), hubo 10.000 ejecuciones extrajudiciales cometidos por 180 unidades militares, teniendo como víctimas en su mayoría a campesinos e indígenas.

Falsos Positivos en la UFPS: 15 años del secuestro, tortura y asesinato de Gerson Gallardo y Edwin López

Los falsos positivos también llegaron a la UFPS y, aunque las directivas de la Universidad nunca han denunciado ni repudiado el crimen, Cúcuta siempre mantendrá en su memoria a Gerson Gallardo y Edwin López.

El jueves 3 de abril de 2003 entre las 7 y 8 de la noche ocurrió el secuestro de Gerson Gallardo Niño, estudiante de Biología y Química. Tras culminar su jornada académica en la sede principal de la Universidad, fue abordado por dos hombres que se identificaron como paramilitares.

Por su parte, Edwin Ariel López, vinculado como docente a la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y Coordinador Cultural de la UFPS, había terminado las materias correspondientes al programa de Tecnología Electromecánica y estaba estudiando Filosofía en la Universidad de Pamplona.

El 13 de abril (Domingo de Ramos), alrededor de 10 sujetos encapuchados y armados irrumpieron en horas de la madrugada en la casa de sus padres, ubicada en la ciudadela de Atalaya. Destruyeron la puerta, lo golpearon y lo subieron a una camioneta sin placa.

Ambos eran referentes en el ámbito cultural: Gerson fue pionero de la cuentería en la ciudad y también se dedicaba a la poesía, la música y la literatura; Edwin se dedicaba a la danza, teatro, poesía y promocionaba la literatura infantil en el área cultural del Banco de la República.

Tras estos secuestros, varios estudiantes fueron obligados a retirarse de la UFPS, otros fueron torturados con cigarrillos encendidos por hombres que pretendían mandar su mensaje de que “iban a limpiar La Pacho” (como se conoce popularmente a la institución). Afirmaban que tenían una lista con los nombres de 50 estudiantes a la que llamaron “La lista negra” y que los iban a matar. Además, distribuyeron panfletos amenazando de muerte a las mujeres que usaran pantalón descaderado o falda, y a los hombres que se dejaran el cabello largo y usaran aretes.

El 22 de abril a las 8:30 de la mañana, hombres armados ingresaron al centro de estudios e intentaron sacar por el parqueadero al profesor Jaime Gómez Montañez. Este logró escapar por la ventana de un salón y cuatro horas más tarde alcanzó a tomar un vuelo hacia Bogotá, tras conocer el plan que tenían para asesinarlo.

Los cuerpos de Gerson Gallardo y Edwin López aparecieron en la vía que de Cúcuta conduce al municipio Tibúel 6 de junio. En 2009 se conoció por diarios locales la confesión del excomandante del Frente Fronteras de las Autodefensas Unidas de Colombia -AUC-, Carlos Andrés Palencia alias “Andrés” o “Visaje”. Este señaló que quien participó de manera activa en la muerte de Gerson Gallardo, acusándolo ante los comandos paramilitares de ser integrante de un grupo guerrillero, fue Óscar Andrés Delgado, quien poco tiempo después sería elegido Alcalde de Chinácota.

La Universidad nunca se refirió al caso. Nunca denunció ni condenó la tragedia. Durante 15 años ha mantenido un silencio cómplice frente al crimen que enlutó a toda la comunidad universitaria y cucuteña.

El accionar paramilitar que se legitimó desde el Gobierno Nacional llevó al país a ocupar el segundo lugar en el mundo (después de Sudán) con el mayor número de desplazamientos forzados. En Norte de Santander los paramilitares contaron con el respaldo de la fuerza pública, políticos y empresarios de la ciudad. Condenaron al exilio a decenas de líderes estudiantiles y comunales y desaparecieron, torturaron y asesinaron a cientos de personas.

Lucha y resistencia

La actualidad no difiere mucho del pasado. En vísperas de un nuevo acto de corrupción de la Administración de la Universidad frente a la elección de Héctor Parra como Rector, hay una constante represión contra el pensamiento crítico.

Es por eso que los estudiantes han comprendido la importancia del papel de la memoria histórica como un acto conmemorativo y de reparación simbólica a las víctimas del paramilitarismo.

Por medio de actividades culturales y académicas; músicos, poetas, profesionales egresados de la UFPS y de otras universidades del país se reunieron los días 7 y 8 de junio en un evento que se llamó “Universidad y Memoria: Presencias de 15 años de ausencias”. El objetivo principal fue reflexionar acerca del contexto social e institucional del pasado y del presente; sobre accionar paramilitar en contra de cualquier iniciativa de cambio y cómo afectó las expresiones estudiantiles, institucionales y artísticas en la ciudad y en el país.

Este evento propició iniciativas para contrarrestar el olvido, el miedo y el silencio. Varios estudiantes aseguraron que desde la Plaza del Che –lugar de encuentro, creación de ideas y ejecución de proyectos en pro de la construcción de la Universidad como un sitio para el pensamiento crítico– se continuará abriendo espacio a estos escenarios de reflexión, denuncia y memoria social sobre la violación de los Derechos Humanos en la región.

“Estos eventos son fundamentales para la Universidad porque es necesario mantener viva la memoria, que todas las personas de la universidad conozcan la historia de la misma y, en especial, estos hechos tan lamentables para garantizar la no repetición. Nosotros no olvidamos que hubo estudiantes que con sus iniciativas desde el arte y la cultura reivindicaron muchas luchas sociales. Y que eso les costó la vida”, expresó Jhonatan Salgado, integrante del Colectivo Fuerza Popular.

Región Norte de Santander

Este es uno de los Departamentos que más ha sufrido las consecuencias del paramilitarismo. Quizá por esa misma razón le dio a Iván Duque -abanderado de la parapolítica uribista- el 77,89% que equivale a 486.004 de los votos depositados en las urnas este 17 de junio.

“Si hiciéramos una radiografía de la historia nacional y la comparáramos con una institucional como la de la UFPS, obtendríamos como resultado una realidad símil. Se ve que el pueblo cucuteño y nortesantandereano se niega al cambio, al igual que la comunidad universitaria, recordando hechos como que Uribe llega en 2002 a la Presidencia y en ese año se estaba terminando el primer período de Parra. En 2003 se reelige al Rector. Teniendo en cuenta esa lógica, Parra llegaba para perpetuarse en la Rectoría”, afirma Osnaider Álvarez, egresado de esta universidad.

El discurso cucuteño de apoyo a la extrema derecha se fundamenta en que “ahora se puede andar libremente por el territorio nacional”, creando un profundo miedo al cambio. Afirman que “no queremos ser como Venezuela”. Entre tanto, la ciudad sigue sufriendo las devastadoras consecuencias del abandono Estatal.

CI JO/PC/26/06/18/7:00

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