Fotorreportaje

[Crónica] Otra mirada de las FARC

29 sep CI.- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC –EP, el grupo insurgente más antiguo del continente; fundado por 48 campesinos, después de la operación militar a Marquetalia (Tolima) en 1964; liderados históricamente por Pedro Antonio Marín Rodríguez, alias Manuel Marulanda; deciden apostarle a la paz y a la participación política sin armas, después de más de cinco décadas de lucha armada y de resistencia por una reforma agraria que intentó limitar la desigualdad en el campo de Colombia. *Fotografías por Mauricio Mejía Muñoz.

“Nosotros somos conscientes de los daños que hemos generado, y sabemos lo que hemos aportado a la guerra […] pero ahora somos conscientes, junto con el Gobierno, que tanto las FARC como el Estado hemos generado sufrimiento a las familias, de los sectores populares y campesinos, con esta guerra injusta. Nos estamos matando los hijos de los más pobres […] por eso decidimos apostarle a la paz, porque ya estamos cansados de la guerra, ahora viene la lucha política sin las armas”. Testimonio de un guerrillero.

La última conferencia de las FARC-EP

5En el marco del cese al fuego bilateral (Gobierno-FARC-EP), el mundo ha puesto los ojos sobre la ´insurgencia fariana´ que decidió dejar sus armas para mostrar su lucha política; invisible durante años, debido al trabajo desinformativo de los medios masivos de comunicación. Ahora, con la compañía de cerca de 400 medios de comunicación, nacionales e internacionales, se llevó a cabo la Décima Conferencia Nacional Guerrillera de las FARC-EP; desde el 17 hasta el 23 de septiembre, en los llanos del Yarí (Caquetá).

Allí, las voces de los guerrilleros y guerrilleras de las FARC-EP expresaron su compromiso para dejar las armas, para así construir la paz desde la base; con enfoques de géneros, garantías para la movilización, la organización social, y la defensa del territorio. Una petición, entre otras, a la población colombiana para que se organice y respalde desde las calles todo el movimiento que le apuesta a una paz estable y duradera.

Retos y propuestas para Colombia

En este momento de la historia, la población colombiana tiene la oportunidad de avanzar hacia la construcción de una paz con las voces de los que han sido protagonistas de la guerra. Una transición a la vida civil, para estas personas, que ratifica los acuerdos logrados entre el Gobierno y las FARC-EP en La Habana, Cuba. Una salida al conflicto que ha azotado a Colombia durante más de 52 años; dejando a su paso muerte, odio y destrucción; haciendo que este tema de ‘la paz’ sea una utopía para muchos y muchas.

El pueblo Colombiano tendrá que entender este acuerdo de paz, no como la panacea que pondrá fin a los conflictos de los colombianos sino como la oportunidad de dar fin al conflicto armado con una guerrilla; un recuerdo para pensar en los otros actores armados y entender que la construcción de la paz va más allá de una firma con las FARC-EP.

Este es el momento para que la guerrilla más estigmatizada del continente demuestre que tiene la capacidad de hacer política por medio de una conciencia colectiva que propenda por el bienestar de todo el pueblo, defendiendo las luchas de los sectores populares y haciendo frente a quienes actúan desde el bienestar individual.

Las y los guerrilleros, en su mayoría hijos de campesinos y campesinas, dejaron ver que la vida guerrillera va más allá de ser terrorista, violadora o bandida (como muchos los denominan). La vida guerrillera es la comunión entre camaradas, esa familia tejida a punta de sonrisas, lágrimas, victorias, derrotas, encuentros y desencuentros; donde se generan lazos familiares, tan fuertes, que brindan las bases de la lucha colectiva en el día a día.

 

“Nosotros no somos terroristas, nosotros somos seres humanos que luchamos para que haya igualdad en Colombia. De ahí salen las FARC, […] del campesinado. Nosotros, toda la guerrillerada, somos campesinos; es muy rarito el ciudadano que viene por aquí, la mayoría de los guerrilleros somos campesinos, ¡somos hijos de campesinos! Aquí no viene el hijo de un ricachón, el hijo de Ardila Lule o de los Santo Domingo […] aquí todos somos criados en los campos, en las regiones, y de aquí hemos aprendido todo”. Verónica, guerrillera.

Vida de la mujer ´fariana´ y su transición a la vida civil

Históricamente, la mujer ha sido una víctima directa de la guerra. Una guerra impulsada por la visión patriarcal heteronormativa, donde el hombre es el ombligo del mundo y las mujeres son invisibilizadas.

Objeto de todo tipo de estigmas y usadas como botín de guerra, las mujeres ‘farianas’ son mujeres que, en su momento, decidieron portar un fusil para defender una lucha colectiva. Le mostraron al mundo que tiene visiones políticas claras, decididas a romper con los estereotipos de género y la visión polarizada sobre la situación de la mujer en la guerrilla.

9La mujer ´fariana´ lucha por ser una mujer independiente, dueña de su cuerpo, una mujer que busca romper los roles tradicionales de la familia. Mujeres que son conscientes de su papel en la organización (FARC-EP) y de las luchas que deben darse en ella.

Las mujeres ‘farianas’ son notables. Guerrilleras de diferentes partes del país, del campo y la ciudad, unidas por el sueño de un mejor futuro para la población colombiana. Aun así, son evidentes las preocupaciones que les genera su transición a la vida civil en esta sociedad machista y perjuiciosa.

“A nosotras, por ejemplo, nos preocupa todo el tema de la reincorporación. Bueno, vamos a salir a la vida civil, suena tan feo decir eso, ¿y nos vamos a reincorporar para volver a caer en los roles tradicionales? […] A nosotras nos preocupa eso. Yo no me imagino en la casa, siendo Milena Reyes, una combatiente que ha estado en todo, al igual que mis compañeras, algunas comandantes con capacidad de decisión, ¿para volver a caer en los roles tradicionales? eso sería muy injusto, ¿cierto?” Milena Reyes, guerrillera.

La población Colombiana, y en especial la juventud, tiene la oportunidad de darle paso a una transformación, no violenta, de las relaciones y el trámite a los conflictos. Es la hora de que se cambie el chip de las viejas generaciones. Decir ‘no’ a esta transformación es negar la posibilidad de construir un país diferente, donde jóvenes de la ciudad y el campo vean la importancia de contribuir, con el trabajo comunitario, procesos organizativos que permitan generar diálogos a partir de las diferencias.

Los jóvenes, que no deseamos las herencias de la guerra, les decimos a las viejas generaciones que hemos empezado a cambiar; y que este es el momento de comprometernos con la participación política, conociendo la historia de nuestro país y contribuyendo a la construcción del mismo.

CI MM/JA/29/09/16/07:00

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