Europa

Cataluña: gasolina al fuego [Parte I]

25 sep. Zaragoza – El pasado miércoles las fuerzas de seguridad del Estado español realizaron una operación de registro en la sede de la Candidatura d´Unitat Popular -CUP-, el partido anticapitalista que apoya junto a Junts pel sí -JxS-, el referéndum independentista del próximo 1 de octubre. Esta última respuesta del Gobierno español no ha diferido de su discurso y actuación de los últimos tiempos: la convocatoria del referéndum no se ajusta a la ley y debe ser evitada.

Por M.S.A*. La intervención de las fuerzas de seguridad del Estado ha disparado la tensión en Cataluña y ha terminado de posicionar tanto a las fuerzas electorales como sociales. En este punto conviene recordar que el 15 de agosto de 1947 la India consiguió su independencia del Reino Unido tras un proceso que llevó casi 100 años.

Citar este hecho en un artículo sobre Cataluña (aún sin citarla, aparece la figura de Gandhi) puede resultar desmesurado, sin embargo parecen existir ciertas coincidencias entre ambos procesos.

En ambos casos son independencias con intereses burgueses: en la India fueron los nobles quienes tuvieron las primeras aspiraciones de independencia para librarse de la rapiña de la Compañía Inglesa de las Indias, y en Cataluña la lidera una burguesía que entiende que obtendrá más beneficios con un Estado propio.

También, en ambos casos, parecen optar por un mecanismo de confrontación no violenta a pesar de que en la India hubo de todo, con un ejército sublevado entrenado y armado por el Japón de la Segunda Guerra Mundial. En el caso catalán, han aprendido del ejemplo vasco y, probablemente en menor medida, de aquella Terra Lliure (tierra libre, en catalán) y saben que no está el momento para sacar hierro y capucha.

Por otro lado, aparece un sector de población no incluido en el proceso por diversas razones. En el caso indio fueron los musulmanes y en el caso catalán aparece la población no independentista. En la India, a pesar del relato oficial, los seguidores de Gandhi realizaron numerosas matanzas y actos violentos contra la población musulmana con el objetivo de segregar ambas comunidades. Esta violencia religiosa ha perdurado hasta hoy mismo. En Cataluña, las acusaciones hacia la comunidad no independentista o no alineada, crispan el día a día y se cruzan en las columnas de opinión de las empresas de comunicación.

Finalmente, si en la India la independencia llegó tras un buen número de concesiones por parte del Gobierno británico (en una espiral presión-concesión-presión) lo mismo podemos observar en el caso catalán. En la propia ley electoral el mecanismo de ponderación de votos elegido favoreció claramente a los nacionalismos en detrimento de la izquierda, que era en aquella época el verdadero temor de la burguesía nacional fascista.

Esto hizo que una gran parte de los Gobiernos del Partido Socialista Obrero Español -PSOE- y del Partido Popular -PP- se conformasen con el apoyo de los partidos nacionalistas. Las concesiones que los nacionalistas de derechas catalanes (Convergencia y Unió-CyU) sacaron a los Gobiernos socialistas de Felipe Gonzáles fueron inmensas. En el caso de la primera legislatura del PP resultó incluso más grotesco, con el presidente Aznar (un madrileño y ex falangista) afirmando que él hablaba catalán en la intimidad. De hecho, el propio Aznar firmó el Pacto del Majestic (1996) con Jordi Pujol, donde cedía una transferencia de competencias como antes no se había visto.

Además de estas coincidencias, que también pueden encontrarse en muchos aspectos en los procesos de independencia de los países latinoamericanos, lo que parece claro -y es obvio- es que ningún territorio ha conseguido su independencia dentro del marco legal anterior.

De igual modo, podríamos generalizar que las independencias burguesas terminan en manos de las clases pudientes locales que normalizan la explotación bajo nueva bandera. No parece que la independencia India o la de los países latinoamericanos haya conseguido igualar las asimetrías en la acumulación de capital, o conseguir favorecer a las clases populares.

La cuestión no es si se compara a Puigdemont con Gandhi, sino si Gandhi no fue un Puigdemont del momento.

MSA/PC/25/09/17/12:00

*M.S.A. es un destacado escritor y corresponsal de Colombia Informa en España.

1 Comment

1 Comment

  1. Johana Trujillo

    09/26/2017 at 10:58 am

    Me parece interesante que aunque menciona a la CUP en el primer párrafo, describe al movimiento independentista como un movimiento meramente burgués, cuando este partido anti-capitalista ha logrado condicionar políticas públicas propuestas por el partido de derecha, además de movilizar a una buena cantidad de personas que buscan la independencia para lograr reformas sociales, en sus palabras “per canviar-ho tot” (en castellano “para cambiarlo todo”).

    Podría ser interesante también entrar a explicar en mayor detalle las formas en que la sociedad civil se ha organizado para conseguir la independencia, e indagar en el discurso pluralista que utiliza el movimiento para llegar a más personas. Yo, como colombiana y castellano-hablante, lo percibí de tal manera durante el tiempo que viví en Barcelona.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas noticias.

To Top