Nuestra América

Carta a Francois Houtart

12 jun. CI.- Conocí a Francois en abril del 2016. Estaba ansiosa por encontrarme con el profesor de Camilo Torres Restrepo. Recuerdo que el mensaje de nuestro primer contacto decía: “Muy estimada Lorena: cuando quiera llámeme por tel. Será un placer encontrarla”.

Por Lorena Romo Muñoz*. Llegó el día en el que por fin nos pudimos encontrar, pues su apretada agenda de viajes y compromisos internacionales le ocupaban la mayoría de su tiempo. Cuandolo vi, sentí de inmediato tranquilidad, mucha paz, algo que no sentía hacía más de ocho meses, con un profundo abrazo sentí la cercanía con una historia escrita con radicalidad y amor, me sentí cerca a Camilo, a la historia de nuestros pueblos que siguen en resistencia. Sus palabras desinteresadas y llenas de aliento siguen grabadas en mi alma.

La mañana del martes 6 de junio tuve una charla ligera pero provechosa con una compañera de la universidad, ella está terminando una maestría en FLACSO y en este último tiempo viene estudiando con mucho compromiso la historia de Camilo Torres y la Teología de la Liberación. Esa mañana, en la que recién nos conocíamos, hablamos indudablemente de Houtart, parecía que lo invocábamos por sus memorables escritos sobre el padre Camilo, el amor eficaz y como un sacerdote comprometido con la lucha de los de abajo, le decía yo, que debía leerlo, que tenía un libro que quizás le serviría. Al llegar a mi casa abrí las redes sociales y encontré una publicación lamentable, eran las 10 de la mañana y los periódicos de Quito registraban el fallecimiento de Francois, fue inevitable no sentir un dolor y una tristeza profunda. Él parecía de esas personas que nunca se irían. Pero así fue.

La despedida de Houtart fue en un lugar muy emotivo: El Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador. Un auditorio lleno de emociones, una misa campesina y popular, sonrisas y nada de llanto. Saludos de todos los rincones del planeta. Personajes de la vida pública del Ecuador, líderes sociales de diferentes organizaciones del país y la academia ecuatoriana elevaron sus voces de gratitud al padre Francois por su compromiso con las luchas del pueblo y su presencia en los tiempos de cambio del país. Colombia también se hizo presente con los delegados de la mesa de negociación del ELN en Quito y Lilia Solano, quienes resaltaron su compromiso con la paz de nuestro país.

La Vía Campesina resaltó la vocación internacionalista de Houtart, su valiosa incidencia en la discusión teórica por un nuevo paradigma para la vida: el buen vivir; la defensa de la tierra libre de transgénicos y soberana era, sin duda, una de las apuestas más relevantes dentro de sus luchas. Houtart denunció sin cansancio uno de los etnocidios más grandes en el siglo XXI, el 18 de mayo de 2009 el ejército de Sri Lanka perpetró una masacre con la ayuda de Estados Unidos y Reino Unido. El gobierno de la isla procedió a exterminar a más de ciento cincuenta mil tamiles, que se ubicaban en el norte y oriente de ese país. Este hecho invisibilizado por los grandes medios se convirtió en uno de los motores de la acción política internacional de Francois en los últimos años.

Representantes del pueblo Tamil también hicieron presencia en la despedida de hombre de los pueblos.
Y así podría mencionar todas las intervenciones con las que le dieron gracias a su acción comprometida en Nuestra América y el mundo entero, pero me quedo con las palabras finales de la asistente del padre, la cual nos invitó a seguir el ejemplo y la humildad de este grande, que su vida regó muchas semillas que deben ser recogidas y aunque todo parece adverso, lo más digno siempre será luchar y no callar.

Eso lo aprendió de Francois, en eso coincidimos todos. La grandeza de los hombres y las mujeres de nuestro pueblo se vivencia día a día, no están muertos, hacen parte de la eternidad. Ellos y ellas son la vida eterna.

Francois está hoy junto a Camilo, a Manuel, a Romerito, a Leonidas Proaño y a otros tantos sacerdotes que han hecho del cristianismo una práctica de amor, una práctica radical de amor a los pobres. El legado de la iglesia de los pobres sin duda ha marcado la historia de resistencia en América Latina, y como decía San Romero de los pobres: “Es inconcebible que se le diga a alguien ‘cristiano’ y no tome como Cristo una opción preferencial por los pobres”. Estamos llamados a seguir en esa lucha que está del lado del corazón, del lado de la vida.

CI LR/DM/12/6/17/17:46

*Lorena Romo Muñoz es Politóloga de la Universidad Nacional.

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