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Asesinan en la India a periodista que luchaba por los Derechos Humanos

10 sep. CI.- El día 5 de septiembre, la periodista y activista Gauri Lankesh fue asesinada frente su casa en Bangalore, al Sur de India. Lankesh, que tenía 55 años, dedicó su vida a visibilizar y trabajar contra el sistema de castas, la dominación brahmin -la casta más alta-, el comunalismo – las divisiones en la población sobre líneas religiosas o étnicas- y la dominación del Hinduismo y el patriarcado.

Este asesinato viene en el marco del fortalecimiento de la extrema derecha en el país, un proceso que se ha acelerado con la llegada al poder del Primer Ministro Narendra Damodardas Modi, en 2014. El Partido Bharatiya Janata -al cual pertence el mandatario- es de ideología ultraderechista, tiene vínculos estrechos con el movimiento nacionalista hinduista y favorece la alta casta brahmin.

El Sudeste asiático ganó su independencia de Inglaterra después de una lucha larga por su independencia y en una larga y extensa negociación entre el Gobierno Colonial y los dos Partidos nacionalistas: el Congreso Nacional Hindú y la Liga Musulmana.

Como resultado de esta lucha, se decidió que este subcontinente sería dividido en dos nuevos países que corresponden a las denominaciones religiosas más prominentes que son el Hinduismo y el Islam. La India sería para los practicantes del Hinduismo y Pakistán para la población musulmana. El proceso de partición fue sangriento, violento, doloroso y con altos índices de desplazamientos y masacres.

Las tensiones religiosas dentro de ambos países se fortalecieron. Esto en la India actualmente ha significado hostilidades hacia la población musulmana minoritaria. Las acciones en su contra van desde hechos de discriminación hasta masacres, ejecuciones extrajudiciales y otros crímenes. El nacionalismo hinduista -en el marco de esas tensiones- propone una ideología basada en la supremacía hinduista la cual se desencadena en actitudes hostiles y violentas contra las otras minorías religiosas en el país, principalmente hacia los musulmanes.

El sistema de castas, estrechamente vinculado con el hinduismo, divide la sociedad por rangos sociales. Este, entre otras cosas, permite y aprueba la discriminación y explotación a personas de castas bajas. En su estructura, la clase brahmin -generalmente de sacerdotes- es la más alta y la clase dalit -o “intocable”- la más bajo. Se pueden identificar las castas según los apellidos.

Las personas que se atreven a denunciar estos sistemas y luchar por la defensa de todas personas sin importar su casta o su religión, desafían al régimen de poder y son denominadas antinacionalistas, comunistas y terroristas.

El trabajo de Gauri Lankesh

Lankesh era periodista y defensora de derechos humanos. Editora de Gauri Lankesh Patrike, una publicación independiente que revelaba la realidad del país y los sistemas opresivos así como denunciaba las graves violaciones de derechos humanos a las personas más vulneradas. El día de su asesinato denunció las deportaciones planeadas de refugiados rohingya por el Gobierno Central.

Lankesh recibía constantes amenazas de muerte por parte de diferentes grupos de la extrema derecha. Hace un año fue imputada en un caso de infamia llevado a la Corte por el Partido Bharatiya Janata.

Ola de asesinatos

El asesinato de Lankesh viene dentro de un patrón preocupante de asesinatos de activistas anticomunalistas, los cuales siguen en impunidad. En los últimos dos años fueron asesinados Govind Pansare, un político del Partido Comunista; M M Kalburgi, Vicepresidente de la Universidad y Narendra Dabholkar, activista anticomunalista. Todos fueron asesinados en pleno día y frente a sus casas.

Las organizaciones sociales de esa nación asiática denuncian que no ha habido una investigación extensa de los hechos. Los casos siguen con impunidad para los autores intelectuales que quisieron silenciar estas personas.

Tras el asesinato de Lankesh, miles de personas en todo el país salieron a las calles para denunciarlo. Declaraban que este es un asalto a la libertad de expresión y disidencia política. Periodistas, activistas y defensores de derechos humanos en India y en todo el mundo han manifestado su rechazo a este intento de silenciar las voces disidentes que atreven a denunciar, visibilizar y exigir justicia y construir una sociedad mejor.

CI ZP/PC/10/09/17/7:00

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