Nuestra América

Algunas respuestas a las mentiras y absurdos sobre Venezuela

12 ago. Por Brasil de Fato*. Más que nunca es preciso tener una posición firme e intransigente en la defensa del proceso del pueblo venezolano. Diversas personas se han manifestado sobre Venezuela, un país que muy rápidamente pasó de desconocido a ser una noticia mundial. No bastando eso, muchas figuras del campo progresista se expresaron para corroborar con las denuncias noticiadas de día y de noche por los grandes medios de comunicación, partidos de derecha, parlamentarios y el gobierno golpista.

Obviamente que no escribo para contestar a tantas posiciones que juzgo equivocadas – y hasta con cierta carencia de información por pura pereza mental-, sino para aclarar algunas mentiras y absurdos sobre el proceso en curso.

¿Venezuela es una dictadura con otras ropas?

Las dictaduras fueron -y son- regímenes de fuerza caracterizados por la ruptura con las libertades democráticas, el cerramiento (total o parcial) del sistema político y el ascenso de las fuerzas autoritarias para cumplir con la misión histórica de las democracias. No es una confusión. Las democracias “formales” o “burguesas” son sistemas que permiten -y garantizan- que las minorías sociales sean mayorías políticas.

Por ejemplo, la democracia es un escenario en el que los banqueros, industriales y latifundistas dominan la Asamblea Nacional y el ejecutivo, pero ellos son una minoría en la sociedad. Cuando el sistema creado para funcionar de esa forma tiene un cambio a partir de la construcción de las mayorías políticas con mayor proporción con  las mayorías sociales -como los gobiernos populares con mayoría de trabajadores, campesinos y pequeños empresarios-, y eso se presenta como una expresión de la realidad, los sectores que perdieron el poder se levantan y patrocinan regímenes de excepción en los que el propio sistema político y la democracia se cierran.

No es lo que ocurre en Venezuela. Allá el sistema político tiene una mayoría popular (trabajadores, campesinos, sectores medios y fuerzas armadas) en el gobierno y fueron elegidos por voto -en la elección más vigilada del mundo, que por mucho le gana a EE.UU, Francia, Italia, Alemania, España, entre otros-. Pero los sectores minoritarios de la sociedad -la gran burguesía, latifundistas, banqueros y clases medias altas- conquistaron una mayoría en  la Asamblea Nacional Venezolana, así que el problemas quedó evidente. Pero como no hay parlamentarismo por allá, esa minoría gubernamental no tiene fuerza suficiente para encaminar los proyectos reales de cambio. O sea, esa mayoría en la Asamblea solo le garantizó a la oposición una capacidad inédita para crear una política de obstáculo al gobierno: no habrá gobierno, pero sí crisis hasta que Maduro caiga.

Pero la oposición no se contentó con eso y resolvió, con apoyo de los EEUU, Colombia, México, España, Inglaterra, Argentina y desde el año pasado, de Brasil, crear una “fuerza tarea” para barrer el “chavismo” de la escena venezolana. Si alguien tienen dudas sobre las razones para eso, basta hacer un recuento: Venezuela es el mayor poseedor de las reservas de petróleo del mundo, con 298.3 billones de barriles. Por mucho menos, Irak, Kuwait, Libia y otros países han pagado un alto precio. Y el petróleo de Venezuela, a partir del gobierno chavista, está controlado por el Estado, casi en su totalidad por la empresa estatal PDVSA ❲Petróleos de Venezuela S.A❳. Aquí está el asunto, lo demás es solo una cortina de humo.

¿La oposición fue silenciada por el “régimen”?

De los dichos absurdos sobre Venezuela ese es el que más evidencia una pereza mental por investigar, por hacer indagar conscientemente sobre los datos falsos. No hay otro país en el mundo con más periódicos, canales de televisión, revistas y otras publicaciones diarias en las manos de la oposición. Cualquier persona puede indagar cuál es el país con más empresas de comunicación haciendo oposición política explícita, activa, día y noche, y no de forma tímida, en el mundo y no encontrarán uno semejante a Venezuela. Aquí pueden encontrar la lista de todos esos medios opositores que funcionan actualmente en este país.

¿Líderes opositores presos?

No entiendo la cuestión sobre este tema. Leopoldo López fue procesado por incitar, dirigir y construir las “guarimbas” con más de 40 muertos. Y lo hizo conscientemente. De un líder social inexpresivo se transformó en un “preso político” y líder nacional; igual que Ledesma, ambos con prisión domiciliaria con restricciones en cuanto a la actuación política, medidas que, por cierto, hace poco los dos irrespetaron a propósito.

Se sirvieron de la estrategia de “estirar la cuerda” para llamar la atención de la opinión internacional. Pero lo que no muestran los grandes medios de comunicación es que la oposición en Venezuela pasea en carro descapotado, viaja a Bogotá, Brasilia y Miami cuando quiere, y es financiada abiertamente por organizaciones internacionales, como la Usaid ❲Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional❳, y que controlan a grandes medios de comunicación nacionales e internacionales.

¿La Constituyente fue un golpe?

Ante ese escenario problemático -la derecha con mayoría en la Asamblea Nacional como parte de una amplia coalición internacional, y la izquierda con un gobierno, Fuerzas Armadas leales a la Constitución, la mayoría popular en las calles y en los sectores organizados- las dos partes en disputa no lograron ponerse de acuerdo. La derecha no crece en fuerza de masas, apenas provoca, todo el santo día, “actos violentos” visibles para los medios de comunicación, todos orquestados, para que esa correlación de fuerzas sea alterada a partir de la presión internacional dirigida por el pentágono (Washington solo habla por CNN), así que la izquierda vive los días intentando reconstruir los daños causados por los “actos” golpistas.

Es decir, la oposición, de un lado, quiere que todo sea “cuanto peor, mejor”. O sea: crisis política, económica, social para que el gobierno caiga en algún momento. Por eso está contra cualquier diálogo, tiene acompañamiento  internacional de figuras notables y financia los mercenarios para jugar a las bombas en todo aquello que representa al Estado. De tribunales a oficinas regionales, de camiones con comida a centros de distribución de alimentos, entre otros, han sido manipulados y violentados por la oposición.

¿Qué se puede hacer ante ese panorama? La derecha dice: la renuncia de Maduro ya o las armas. Los sectores moderados dicen que hay que hacer todo desde “la legalidad democrática”. Los de izquierda dicen que los trabajadores deben levantarse. Pero el presidente Maduro y su gobierno decidieron apelar a un artículo de la Constitución venezolana -con el que usted puede estar de acuerdo o en desacuerdo pero debe respetar en la escena política- y convocó a una Asamblea Nacional Constituyente vía elecciones soberanas. La oposición quedó atónita -y en un primer momento anunció que participaría, pero después decidió tomar el camino del boicot para no legitimar una iniciativa de masas- porque allí la mayoría internacional y de los mercenarios contratados no soportarían la fuerza del proceso.

El gobierno apostó a la capacidad del pueblo de construir un camino para la paz. Que sea profundo en las reformas para democratizar la cultura, la educación el trabajo, los derechos elementales y superar el cuadro secular de dependencia del petróleo -herencia de la élite más sanguijuela de nuestra Suramérica-.

“No podemos abrir mano de la democracia”

Eso es una construcción de los sectores de la oposición y de los ingenuos. ¿Cómo es posible romper con la democracia con un 42% de votantes en la Constituyente? ¿Con auditoría? -repito que se trata del sistema electoral más controlado del mundo-.

No obstante apareció la denuncia de un gran empresario afirmando que no fue un 42%, sino menos el porcentaje de votantes. ¿Y quién es él para saber los datos de las votaciones? ¿Un empresario muy preocupado con el pueblo venezolano? Se precisa mucha maniobra intelectual y manipulación de los hechos para caracterizar un acto democrático como antidemocrático.

Y seguramente algunos dirán “pero el sistema privilegió los partidos de Maduro”. Pero es que no hay restricción de votantes de uno u otro partido, eso es una deducción por saber de antemano que la oposición boicoteó el proceso y por lo tanto no estará representada por los electos. El resto es habladuría.

¿Si no es dictadura entonces qué es eso?

Eso es lucha de clases. Aunque no es el deseo de la mayoría que continúe ese escenario de violencia, este no se puede dejar de lado. Ante una derecha ultraconservadora, que quema gente, que pregona el “cuanto peor mejor”, que patrocina mercenarios, que financia boicots económicos, bloqueando el abastecimiento de medicamentos y promoviendo una guerra económica con apoyo monetario, político, ideológico, tecnológico, militar y de inteligencia de la CIA, no se puede responder con otra guerra o con más violencia porque eso se convierte a la larga en una derrota sin lucha.

La salida a esto es apostar por la fuerza creativa del pueblo. Les guste o no a los “demócratas” de aquí y de allá. La oposición boicoteó la Constituyente y ahora tendrá que apostar todavía más a la radicalización de las “acciones” de los mercenarios, y el gobierno deberá tener mucho cuidado y poner a esa oposición violenta en la condición de obedecer la democracia o ir a prisión.

¿Pero si Venezuela es una democracia por qué hay tanta gente de izquierda en contra?

Por ilusiones sobre los procesos reales de lucha, por apego formal a la democracia -como si la oposición la respetara- y por un error de análisis político. Sectores que usualmente están gritando en nombre del marxismo, pero que paradójicamente se colocan hombro a hombro con las fuerzas más conservadoras de afuera. Mire, por ejemplo, el apoyo de los neonazis ucranianos, o de la ultraderecha millonaria de Colombia, a la oposición venezolana y centenares de ejemplos más que prefiero evitar.

La izquierda “ositos cariñositos” menosprecia que en América Latina -toda ella- haya clases antidemocráticas, antinacionales y antipopulares, pero están contra todo aquello que es del interés de las amplias masas, juegan en la basura las conquistas democráticas, torturan, preparan golpes y no tienen  cualquier trazo republicano. Salvo en el discurso. Y son esos sectores “cariñositos” de la izquierda los que siguen con la línea de defender una democracia imaginaria como si los regímenes democráticos no estuvieran influenciados -y determinados- por la temperatura de la lucha de clases, y allá, como en aquel Chile rebelde, aquella Nicaragua insurgente, aquella Guatemala popular, los demócratas fueron empujados a un escenario de radicalización de acción golpista y cupieron ellos – los revolucionarios- en la defensa intransigente de la democracia. Pero la defensa real de la democracia la hacen ahora las fuerzas populares y el gobierno de Venezuela.

Esos son los hechos, pasar por encima de la dura realidad es una forma cínica que por opción -o ignorancia- desconoce la naturaleza de las élites latinas, el alcance de la acción imperialista y la necesidad de buscar salidas apostando por la lucha de los pueblos, como lo hace hoy el valiente pueblo venezolano, especialmente los ciudadanos más simples y pobres. No hay otro camino para quien solo tiene la lucha de frente que luchar por la vida, por un proyecto nacional, democrático y popular.

Traducción: Colombia Informa.
BdF DM/12/08/17/8:00

*Brasil de Fato -BdF- es un portal de noticias orientado a cubrir procesos políticos, sociales, económicos y culturales a partir de una visión popular de Brasil y del mundo. Nota original: https://www.brasildefato.com.br/2017/08/09/artigo-or-algumas-contestacoes-as-inverdades-e-aos-absurdos-da-venezuela/

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