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A 100 años del nacimiento de la poeta del canto popular

4 oct. CI.- Violeta del Carmen Parra Sandoval, artista, cantautora, pintora y  escultora representa hoy uno de los referentes más importante de la cultura chilena en el mundo. Más conocida como Violeta Parra, madre de cuatro hijos, mujer irreverente con naturaleza revolucionaria y artística, nació en San Carlos, al sur de Chile, el 4 de Octubre de 1917, hace hoy 100 años.

Sólo una mujer que hubiese crecido en el seno de las tradiciones campesinas lograría sentir el amor desbordado que tuvo Violeta por el folclor de su país. Logró representarlo en sus letras, músicas, bordados, esculturas y demás representaciones que la caracterizaron.

A los 9 años ya estaba haciendo música con guitarra y desde los 12 comenzó a componer: “mejor ni hablar de la escuela / la odié con todas mis ganas […] / Y empiezo a amar la guitarra / y donde siento una farra, / allí aprendo una canción”.

Fue la tercera de ocho hermanos y, junto a ellos, desarrolló las habilidades artísticas heredadas de su padre Nicanor Parra Parra, quien fuera profesor de música. La familia salía al pueblo para tocar su música y así ayudar en el sostenimiento del hogar.

Cuando tenía 15 años, después de la muerte del padre, Violeta llegó a Santiago de Chile invitada por uno de sus hermanos. Mientras terminaba de estudiar en la Escuela Normal de Niñas, inició presentaciones en bares, cantinas y quintas de recreo junto a otra de sus hermanas y con el nombre de Las Hermanas Parra. Cuando tenía 21 años, en 1938, se casó por primera vez con Luis Cereceda. De esta unión nacieron Isabel y Ángel, los dos primeros hijos de Violeta. Luego de separarse de Cerceda, volvió a casarse con Luis Arce y de estas segundas nupcias nacieron Rosita Clara y Luisa Carmen.

Alrededor de 1953 incursionó con presentaciones en la Radio Chilena y grabó dos de sus canciones más conocidas: Que Pena Siente el Alma y Casamiento de los Negros. Sus experiencias de amor y desamor, encanto y desencanto ayudaron a construir algunas de las letras de sus canciones.

Pero Violeta no sólo vivió para cantar a sus experiencias de amor romántico sino que aportó a la cultura popular de Chile el más preciado avance de su historia: rescató el folclor chileno y lo hizo universal. Y esto lo hizo en un escenario artístico colmado por hombres. Por lo cual destaca como una mujer valiente que puso su creatividad para, como ella misma afirmaba, “cantar lo que a otros les dolía”.

Parra dejó para su país la recopilación de aproximadamente 3.000 canciones populares que fueron plasmadas posteriormente en el libro Cantos Folclóricos Chilenos. Este libro es el resultado de un gran trabajo investigativo en donde reencontraba los orígenes campesinos del arte nacional. De ahí surge la llamada Nueva Canción Chilena.

Dentro de su legado también se encuentra la Carpa-Peña en Maipú, levantada juntos a sus hijos en 1965. La carpa de La Reina, como se conoce actualmente, fue el lugar en donde la poeta de la canción vivió, cantó y recibió a amigos y artistas.

En ese mismo sitio y un año después de componer Gracias a la Vida (canción que muchos ven como su carta de despedida) Violeta Parra decidió que una bala disparada por ella acabara con su presencia física en este mundo, el 5 de febrero de 1967.

Hoy, a un centenario de su nacimiento y a medio siglo de su muerte, los latinos recordamos su transcendental existencia y su importancia en la reivindicación del arte popular.

CI AP/PC/04/10/17/13:10

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