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[3 de marzo] Berta Cáceres: La mujer que abofeteó al Banco Mundial y a China

3 mar. CI.- Ganadora del prestigioso premio Goldman, Berta Cáceres fue una férrea feminista indígena y una reconocida ambientalista. Lideró a las comunidades indígenas y campesinas en Honduras contra la voracidad del Banco Mundial y las multinacionales.
Berta Isabel Cáceres Flores nació en Honduras, cerca de La Esperanza en el departamento de Intubicá, el 4 de marzo de 1972 y perteneció al pueblo indígena Lenca. Fue hija de la enfermera y partera Berta Cáceres, quien brindó apoyo y refugio a las personas que huían de la guerra en el Salvador en los años ochenta.

El 27 de marzo de 1993, Berta participó junto a otras personas de la fundación del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras -COPINH-. Pronto se convirtió en una de las figuras claves de dicho movimiento social que a lo largo de su existencia se ha centrado en la defensa y protección del medio ambiente, el derecho de las comunidades al territorio, mejorar las condiciones de vida de la población y el apoyo a la cultura del pueblo Lenca.

La labor de Berta se centró en la lucha contra la construcción de hidroeléctricas por parte de las multinacionales que buscan destruir el medio ambiente y las tierras cultivables en su afán de lucro. Igualmente se enfrentó a consorcios madereros y mineros.

En 2006, Cáceres, junto a un grupo de indígenas, inició una fuerte lucha contra la Corporación Financiera Mundial, perteneciente al Banco Mundial, la Compañía china SinoHydro (Principal empresa constructora de represas en el mundo) y la compañía hondureña Desarrollos Energéticos S. A. El proyecto de estas empresas buscaba construir 4 represas hidroeléctricas sobre el río Gualcarque. Este proyecto, entre otros, buscaba asegurar energía a bajo costo a varias concesiones mineras, pero el impacto ambiental implicaba la destrucción de vastas extensiones naturales, la desaparición de zonas productivas de las comunidades y el desplazamiento obligado de los pueblos indígenas.

A medida que se acrecentaron las luchas contra estos proyectos se multiplicaron las amenazas de muerte contra Berta Cáceres y otras personas del movimiento social hondureño. Pronto de las amenazas llegaron las acciones, las cuales inicialmente dejaron a varias personas detenidas y heridas; posteriormente el ejército y la policía junto a grupos de asesinos iniciaron los crímenes de varias personas.

Tras el golpe de Estado organizado contra el presidente Hondureño Manuel Zelaya en 2009, la situación del movimiento social se agravó, incluso Berta fue encarcelada tras organizar una gran movilización denunciando el golpe. Tras concretarse el golpe en Honduras, los nuevos gobiernos ilegítimos incrementaron sus vínculos con las multinacionales extractivitas, mientras que los megaproyectos dañinos para el medio ambiente y las comunidades se multiplicaron.

Después de ser liberada, Berta retomó sus acciones y junto a las comunidades incrementaron las protestas. Cáceres, junto a indígenas, campesinos y demás personas de los sectores populares realizaron varias acciones para bloquear el inicio de las obras, la policía y las fuerzas armadas de Honduras respondieron golpeando y en varias ocasiones disparando contra la población, que en varios casos sufrió la muerte a manos de los militares. Berta Cáceres llevó este caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Con el incremento de los conflictos en la región y la presión internacional, la Corporación Financiera Mundial, del Banco Mundial y la Compañía china SinoHydro se retiraron del proyecto en 2013; sin embargo, la compañía hondureña Desarrollos Energéticos S. A se mantuvo junto a otras empresas de dicho país, buscando realizar obras en otro lado del río y sufriendo nuevos bloqueos por parte de la comunidad.

En abril de 2015 esa lucha le valió a Berta Cáceres el Premio Medioambiental Goldman, considerado el máximo reconocimiento mundial para activistas de medio ambiente.

El 3 de marzo de 2016, Berta Cáceres fue asesinada por un sicario cuando se encontraba en su vivienda preparando iniciativas frente al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca. Berta solo tenía 42 años y era madre de 4 hijos.
El crimen de Berta Cáceres continúa en la total impunidad. Lo único evidente es la responsabilidad del Estado Hondureño que vincula a militares activos y retirados, así como a mercenarios y sicarios.

El asesinato de la lideresa hondureña tuvo un fuerte impacto a nivel mundial al punto que varias organizaciones sociales, partidos, gobiernos, la OEA, la Comisión Interamericana, entre otros, han exigido al gobierno hondureño resultados en la investigación que ya completó un año.

Al conmemorarse el primer año del asesinato de Berta Cáceres, varios movimientos sociales del mundo han lanzado una serie de eventos en homenaje a la lideresa asesinada.

CI FC/DM/03/03/2017/00:00

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