Un día como hoy

[20 de julio] Un día como hoy en 1810, ocurrió el grito de independencia en el Virreinato de Nueva Granada

20 jul. CI. – Aquel 20 de julio pasó a la historia como uno de los inicios de las luchas por la independencia. Previo a los distintos gritos independentistas, hubo numerosas rebeliones indígenas, negras y campesinas contra la monarquía española, como la de Tupac Amaru en Perú, la de Benkos Bioho y los palenques, y la de los comuneros, en 1781.

Los antecedentes de otras revoluciones como la protestante de Norteamérica y la Francesa con su declaración de los derechos del hombre, mostraron al mundo que los pueblos eran capaces de rebelarse contra el poder político de las monarquías y de la jerarquía de la Iglesia Cristiana. Esto significó para Latinoamérica el impulso de los movimientos de independencia, en especial el del Virreinato de Nueva Granada que, de 1810 a 1819, logró la liberación de la corona española y la fundación de la República.

La emancipación, hoy en día es cuestionada por parte de intelectuales y pensadores que la consideran un acto fallido. No obstante, un cambio profundo en las instituciones gubernamentales, en la política, la economía y la organización social. Fue una auténtica revolución violenta en la que fueron ejecutados grandes dirigentes a manos del Pacificador Pablo Morillo, sin mencionar los miles de solados que murieron en los campos de batalla, entre indígenas, campesinos y negros que pelearon convencidos por su libertad. En esta lucha también hubo una gran participación de parte del clero, muchos sacerdotes tomaron las armas y pelearon a muerte defendiendo las ideas libertarias y el sueño de una nación independiente.

Fueron, entonces, nueve años de lucha, de batallas, de cárcel, de sufrimiento y de gloria encabezadas por Simón Bolívar y varios próceres de la patria. Pero fueron, también, nueve años de confrontación interna pues no todos apoyaron la plena independencia. La alta nobleza criolla, una parte del clero, grandes terratenientes y comerciantes se mantuvieron fieles a los dictámenes de la corona española. Además de esto, entre los grandes dirigentes de la revolución hubo división ideológica, desacuerdos políticos y hasta guerra civil, sin embargo, triunfó la visión de que había que liberarse de España y, a pesar de todo, ganó la revolución que formaría, en todo caso, estados independientes de la corona española.

La excusa del florero

Cuenta la historia que Pantaleón Santamaría se dirigió hacia el negocio de José González Llorente con el fin de pedir prestado un florero para usarlo en la cena de visita del comisario real Antonio Villavicencio. La reyerta estaba intencionada, pues el pueblo entero sabía de antemano que Llorente, jamás prestaría ningún objeto a los criollos ni mucho menos para atender algún asunto diferente a los dictados por la monarquía. Ante la negativa, varias personas utilizaron la ocasión para caldear los ánimos del pueblo en contra de los españoles. El florero fue la excusa para generar la revuelta. En palabras de Francisco José de Caldas: “el día 20 de julio. Don José Llorente, español y amigo de los ministros opresores de nuestra libertad, soltó una expresión poco decorosa a los americanos; esta noticia se difundió con rapidez y exaltó los ánimos ya dispuestos a la venganza. Grupos de criollos paseaban alrededor de la tienda de Llorente con el enojo pintado en sus semblantes. A este tiempo pasó un americano, que ignoraba lo sucedido, hizo una cortesía de urbanidad a este español; en el momento fue reprendido por don Francisco Morales, y saltó la chispa que formó el incendio y nuestra libertad”.

El pueblo comenzó a organizarse y, antecedido por la publicación de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en julio de 1795, por Antonio Nariño, cinco años después de que fueran proclamados en la Revolución Francesa y quince años exactos antes del levantamiento de 1810, la corona ya había anticipado represalias en contra de los atisbos de rebelión y en contra de los alzamientos que ya se habían presentado. Por tal osadía, a Nariño lo sometieron a juicio, destruyeron las copias que encontraron de la publicación, lo enviaron preso a España y crearon una advertencia punitiva contra los posibles rebeldes. La historia de Nariño resulta impresionante puesto que se fugó de la cárcel en España y regresó en completo anonimato a Santafé en 1797. Allí fue encarcelado en el cuartel hasta 1803; por precaución las autoridades lo enviaron a una mazmorra en Cartagena en 1809 hasta diciembre de 1810 que fue liberado en una revuelta. En seguida tomó la dirección del movimiento revolucionario, organizó un ejército, se puso al frente de la campaña emancipadora, su escuadrón fue derrotado y hecho prisionero en Pasto, las fuerzas españolas lo enviaron de nuevo a la península y de esta regresaría en 1820, después de seis años de prisión, para estar presente en el Congreso de Cúcuta de 1821 y ser nombrado vicepresidente de la República.

En el momento del grito de independencia surgieron distintas declaraciones y constituciones que evidenciaron la ausencia de un proyecto que buscara la cohesión nacional. En Cartagena, Santa Marta, Antioquia, Chocó, Socorro, Casanare, Neiva, Mariquita, Pamplona y Tunja, se dieron juntas de gobierno independientes o constituciones propias. No sería fácil, entonces, integrarlas en una sola nación, hoy llamada Colombia y que fue el sueño de un Simón Bolívar que fue traicionado por las élites regionales.

CI /FC/20/07/18/11:52

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