Medio Ambiente

[Entrevista] Reserva Van Der Hammen: “Sigue la lucha frente a una posición intransigente del alcalde”

3 may. CI.- Con ocasión de la inauguración de la exposición y del laboratorio de creación Somos Reserva, Colombia Informa conversó con Sabina Rodríguez, nieta del científico Thomas Van Der Hammen. En un contexto de lucha por la preservación de la reserva, nos ha compartido su punto de vista entorno al conflicto con la Alcaldía de Bogotá. Además, destacó el rol de la ciudadanía en este proceso de protección y restauración ecológica por el cual queda mucho por hacer.


Colombia Informa: Un artículo del periódico El Tiempo tituló el 21 de noviembre del año pasado: “Sobrevuelo por la Van der Hammen, el escenario de una guerra fría” antes de declarar que “ni Bogotá se ha desarrollado hacia el norte ni el bosque de conexión existe, estamos como en 1999”. Para los que no siguen el caso, que no están informados ¿de qué se trata en esta “guerra fría”, cuál fue el detonante, quién es son los protagonistas y posiciones que se enfrentan?

Sabina Rodríguez: No sé si lo podemos llamar una guerra fría, no creo que sea una guerra, es más una posición intransigente del alcalde. Hubo un panel de expertos y evaluaciones de todos los puntos de vista y se concluyo, desde una mirada interdisciplinaria, que la ciudad necesitaba esta reserva en términos ambientales y urbanísticos. El alcalde trata de ubicar la tensión como una confrontación ambientalistas versus urbanistas para sacar provecho de la situación, cuando la reserva misma es una puesta de urbanismo.

Dicen que estamos como en 1999 porque como fruto de la discusión de este año, en el 2000, se hace la orden de declarar la reserva y a la par empezaron acciones jurídicas que han demorado el proceso. La Alcaldía cambio y no había tanta voluntad de defender la reserva, Bogotá siempre se ha mantenido en una posición bastante ajena de la reserva. Además, las administraciones de la Corporación Autónoma Regional -CAR- ya no eran tan contundentes como en el 1999. Sin embargo, los grupos interesados en términos técnicos y científicos, siguieron insistiendo hasta que la CAR vio que no tenia mas opción que declarar la reserva. Para esto, se coordinó un estudio -creo el mas importante que existe- desde el Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional en el que participó la Academia de Ciencia y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi -Igac-. Con todas estas informaciones, en 2011 se hizo la declaratoria que delimita claramente el polígono de la reserva.

Cuando en 2016 volvió Peñalosa, poniendo de nuevo esa discusión, pienso que no se esperaba a esta reacción de la ciudadanía, tener tanto respaldo. El tema adquirió una dimensión de debate de interés público.

C.I.: ¿Cúal es el proyecto actual del alcalde y cómo se enfrentan a este?

S.R.: De hecho, se frenó tanto su idea inicial que hasta el día de hoy no tenemos su propuesta concreta. Solo sigue lanzando sus ataques y desinformando a la ciudadanía usando falsos argumentos. Pero tenemos escenarios muy importantes de lo que podría hacer. Si el alcalde quiere urbanizar tiene que cambiar la clasificación del suelo para pasar de un suelo rural a un suelo urbano. Por eso, tiene que reformar el Plan de Ordenamiento Territorial -POT-, al que cualquier modificación de la reserva esta amarrado, y el Plan de Manejo Ambiental -PMA-.

Peñalosa tiene ideas muy contradictorias. Declara que su propuesta es mejor, proponiendo más verde pero no explica cuál es la propuesta. Lanza un montón de afirmaciones como si tuviera todo el sustento científico y, a la vez, declara que los estudios todavía no están terminados. Nos enfrentamos con algo muy difícil porque se posiciona con una propuesta que presenta como mejor pero sin divulgar informaciones concretas. Sabemos que va a hacer una propuesta para reemplazar la reserva por corredores que permitan la urbanizacion y unos corredores ambientales. El alcalde no entiende conceptualmente el objetivo de la reserva, es increíble que la quiere reemplazar en una ciudad con déficit de verde.

C.I.: ¿Cuál es su reacción frente al deseo del alcalde de aumentar, sin costo para el presupuesto de la ciudad, el espacio público en el norte de 800 a 1.600 hectáreas?

S.R.: Primero 800 hectáreas es un cifra que sacan de la manga porque la reserva no tiene 800 sino 1395 hectáreas. Para afirmar estos cálculos engañosos miden solo la zona restauración porque es la única que el PMA precisa como obligatorio comprar para hacer la restauración. Sin embargo, la reserva cuenta con tres otras áreas que también necesitan restauración y que cumplen una función ambiental.

Respecto al tema del uso público, defendemos el potencial de recreación que tiene la reserva para la ciudad, una recreación entendida desde lo ambiental. Si el PMA dice que hay que comprar prioritariamente 800 hectáreas, no quiere decir que las demás no pueden servir también para la recreación.

En cuanto al precio es un debate fundamental porque el alcalde, como autoridad, no puede hacer especulación inmobiliaria, sin embargo lo que esta haciendo. La Ley 388 de 1997, que regula la compra de predios por las entidades públicas, expone que la importancia ambiental de un territorio es una de las justificaciones que puede usar la administración para adquirirla. La Alcaldía anterior destinó 110 mil millones de pesos a este uso, que permiten empezar una gran parte de la restauración. Peñalosa no tiene que quitar nada al presupuesto de la ciudad porque ya estaban ubicados esos millones. Desde la ciudadanía proponemos alternativas para conseguir fundos y hay un interés enorme: La ciudadanía tiene un potencial impresionante.

C.I.: ¿Cómo imaginan y piensan la urbanización de Bogotá y, en general, de las áreas metropolitanas?

S.R.: La reserva esta pensada también en términos de contención de la cuidad, en ponerle limites humanos. La población de la ciudad aumenta pero tenemos que volverlo manejable. Si es necesario, podemos hacer crecer otros municipios cercanos, pero también con sus propios cinturones verdes para darle espacio a lo ambiental. Hay que incentivar este crecimiento responsable con la naturaleza, Bogotá tiene un potencial muy grande en términos de renovación y expansión urbana.

Por otro lado, esta discusión revela la visión de ciudad que tiene Peñalosa, quien usa muy hábilmente el discurso del crecimiento de Bogotá. Con el pretexto de no expandirse a la Sabana, presenta como necesaria la urbanización de la reserva. Proyectando formar una megaciudad, no tiene ninguna apuesta metropolitana ni de articulación regional del crecimiento. Justifica también la urbanización por el asunto del transporte, destacando las conexiones en tren para el uso del Transmilenio. En conclusión, usa el engaño de proteger la sabana cuando en realidad esta pensado en términos conurbanos.

C.I.: ¿De qué forma la Reserva, su mantenimiento y desarrollo aporta a la ciudadanía?

S.R.: Al proteger la reserva hacemos educación ambiental, conociendo nuestro territorio y relacionándonos con él. Muchas veces se nos olvide que la reserva esta conectada con Suba, una de las localidades más grandes de Bogotá, con mayor déficit de espacio verde y donde se encuentran distintos estratos económicos. Sin embargo, la parte que colinda con la reserva es incluso la zona informal de Suba. Sería un espacio importantísimo para darle calidad de vida a los habitantes de esta zona. Muchas personas que ahora viven en Suba urbano vienen de la ruralidad. Hay una comunidad Muisca muy activa en esta zona que podría tener un rol primordial con su conocimiento y relación con el territorio.

C.I.: ¿Cúal es el rol de los bogotanos en este proyecto, cómo se pueden involucrar, aportar?

S.R.: Se formó una veeduría ciudadana para la protección de la reserva, que tiene una red de amigos. Existen también iniciativas como los sembradores Van der Hammen en los cuales los bogotanos se pueden involucrar llevando sus árboles, participando a las jornadas de siembra y de mantenimiento.

Desde las redes sociales los ciudadanos pueden mostrar su sentir. Invito a la gente seguir difundiendo esta voz. Existen otros espacios como el de la exposición de hoy que permiten dar otra mirada desde el arte de la reserva. Para esta lucha nos importan todos los aportes y no solo desde lo científico sino desde todas las disciplinas. La defensa de la reserva nos corresponde a todos los ciudadanos, es nuestra responsabilidad común, en la cual todos podemos ser una parte activa.

C.I.: ¿Cuál es la próxima etapa en su combate por la restauración ecológica de la reserva con el objetivo de ser el bosque urbano más grande de América Latina?

S.R.: En este momento podemos contar con unos predios para avanzar en la restauración. Una parte importante es de bosque y otra de humedales, ecosistemas fundamentales desde la mirada del ciclo del agua. Es un trabajo muy grande por hacer, pero si nos organizamos como ciudadanía va a ser cada vez más sencillo. También tenemos que ver si habrá voluntad de la CAR o de la administración de Bogotá para llevar a cabo la restauración más fácilmente.

Además desde el Laboratorio ciudadano proreserva (donde participan ciudadanos e interesados de diferentes disciplinas) estamos buscando articulación con los colegios para, por ejemplo, hacer semilleros. Vamos buscando cada vez más aliados que estén interesados en participar, arbolar. Es un proyecto ambicioso pero vamos poco a poco; también llamamos a más personas a que se integren al proceso. En cuanto al proyecto de convertirse en el bosque urbano mas grande de América latina y quizás del mundo, creo que es algo que podemos ir sembrando todos, poner cada uno nuestra semillita.

CI ML/MP/05/05/17/2:00

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