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Medellín, una ‘ciudad para la vida’ de unos cuantos

2 mar. CI. – Medellín, la ciudad más innovadora, evidencia una crisis social que afecta principalmente a los barrios de la periferia conformados, en la mayoría de los casos, por personas desplazadas del campo debido al conflicto armado.

Desde distintos lugares de Antioquia y del país, los desplazados han llegado a la ciudad y se han asentado en barrios como Nueva Jerusalén, El Faro y Esfuerzos de Paz

La transformación que ha estado teniendo la ciudad durante los últimos años, a partir de proyectos y megaproyectos en el Valle de Aburrá, ha sido cuestionada por la poca inclusión que ha hecho de las comunidades y las afecciones negativas hacia los barrios periféricos.

Proyectos como el Jardín Circunvalar que ha tenido como bandera principal ‘Medellín, una ciudad para la vida’, han tenido a estos barrios como foco de realización y han causado desplazamiento intraurbano y fractura del tejido social. Así mismo, se ha hecho evidente cómo Medellín es una ciudad agreste para las comunidades que habitan los barrios empobrecidos. Los desalojos violentos realizados por la fuerza estatal son comunes en estos territorios, teniendo como fin la construcción de megaproyectos, incremento de las viviendas con un costo más alto y actividades mineras.

Con respecto al tema, Fernando Zapata, integrante de la Fundación Sumapaz, afirma lo siguiente: “¿Cómo es posible que las zonas de alto riesgo en Medellín coincidan con las zonas donde quieren hacer el Jardín Circunvalar como las comunas 3, 6 y 8? cuando la 14 (El Poblado), siendo la misma montaña y el mismo suelo no es zona de alto riesgo. Es decir, se hace el uso del alto riesgo para legitimar o justificar jurídicamente la salida de la gente, así como para evidenciar que el alto riesgo sí es mitigable, pues la única diferencia que se tiene con El Poblado son las condiciones socioeconómicas. El alto riesgo no es alto riesgo sino alto costo”.

Por otro lado, las necesidades reales de las comunidades no son tenidas en cuenta para la construcción de la ciudad, como se reflejó en el barrio Esfuerzos de Paz en el que las viviendas no tenían servicios domiciliarios, pero aún así, la administración se vanagloriaba de la construcción de unos senderos del Jardín Circunvalar. Según la Corporación Penca de Sábila, en Medellín hay aproximadamente 180 barrios informales en la periferia.

Por estas razones y con el fin de generar un debate público y una mayor inclusión en la construcción del POT de la ciudad, el Movimiento de Pobladores está intentando construir una política pública de protección a moradores. En esta se reconocen no solo a quienes tienen un título de la propiedad, sino también a los arrendatarios, los inquilinos, los vendedores ambulantes, los arrimados, los habitantes de calle; las categorías que no son tomadas en cuenta a la hora de realizar el POT.

Con esta política se busca defender el aporte popular en cuanto a la construcción del territorio, garantías de permanencia en éste, mayor inclusión en cuanto a las transformaciones urbanísticas y un mejoramiento integral de los barrios.

“Creemos que la construcción de ciudad debe ser un mecanismo para superar la pobreza, propiciar la inclusión y el reconocimiento, reducir la violencia y construir paz territorial. En esa medida creemos que es un gran error que la implementación del modelo de ciudad implique tratar los territorios populares como patológicos, donde se debe extirpar a la población que allí está para ser transformada de forma radical por medio de grandes proyectos”, afirmó el Movimiento de Pobladores en el pronunciamiento público.

CI ND/DM/2/3/17/10:00

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